Es momento de realizar una evaluación objetiva de la política interior y exterior del presidente Trump, de los medios empleados, los objetivos propuestos, y de los resultados y las consecuencias. La actuación de Trump exige entrar a debatir el estilo y el fondo de sus políticas en la esfera nacional e internacional.
En esta tarea, ignoraremos los manotazos que le lanzan quienes se centran en asuntos periféricos –como la investigación estatal sobre las historias conspiratorias de la supuesta intervención rusa– y nos centraremos en los temas estratégicos con que la presidencia pretende transformar las relaciones económicas, políticas y sociales a escala global.
El presidente Trump tiene una estrategia y trabaja duro para hacerla realidad. La prioridad destacada de su agenda es la defensa de la supremacía global de EE.UU. mediante la palabra y los hechos.
Para lograr el poder mundial, Trump utiliza múltiples armas: cree firmemente en los poderes mágicos del armamento y de las palabras. Afirma que los anteriores presidentes “fueron débiles y permitieron que otros nos explotaran”. En su opinión, su liderazgo nos ha hecho fuertes y nuestro poder está presente en todas partes y en todo momento.
