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dilluns, 15 de juny del 2020

La crisis climática exige una respuesta antifascista y antirracista


Jamás se podrá aspirar a una transición energética y ecológica sin construir antes una sociedad justa. Defender el clima implica defender a los más vulnerables.

Fue un homicidio. Así lo concluye tanto la autopsia oficial como la encargada por la familia. George Floyd y su «no puedo respirar» han puesto en evidencia que, por muchos avances sociales y tecnológicos habidos, en 2020 las desigualdades siguen siendo una dolorosa e inaguantable realidad. Unas desigualdades que el cambio climático se encarga de agravar. Aún más.


Protesta pacífica contra el homicidio de George Floyd.


La crisis climática, el mayor reto al que se enfrenta la humanidad en este siglo, es racista y se ceba con los que menos recursos tiene precisamente porque el sistema -capitalista- que lo alimenta lo es, tal y como apuntaba estos días el meteorólogo Eric Holthaus en The Correspondent. Solo el 10% más rico del planeta es 60 veces más responsable de las emisiones de dióxido de carbono que se emiten a la atmósfera que el 10% más pobre. Unos datos que sirven para reflejar que la inacción climática todas estas década es fruto del deseo de los más interesados en mantener su statu quo. 

No habrá justicia climática hasta que haya justicia social. 

Lo ponía en evidencia a finales de año el estallido del pueblo chileno con sus reivindicaciones sociales. Jamás se podrá aspirar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y alcanzar una economía descarbonizada sin construir antes una sociedad justa. La transición energética y ecológica sólo pueden hacerse bajo este pensamiento.

La crisis climática, reflejo de la sociedad actual
«Incluso en el mejor de los casos, cientos de millones se enfrentarán a la inseguridad alimentaria, la migración forzada, las enfermedades y la muerte. El cambio climático amenaza el futuro de los derechos humanos y corre el riesgo de deshacer los últimos cincuenta años de progreso en materia de desarrollo, salud mundial y reducción de la pobreza». Así de contundente se mostraba Philip Alston, relator especial de la ONU sobre la pobreza extrema, en un informe de Naciones Unidas sobre cambio climático y pobreza.


dimecres, 21 de novembre del 2018

RACISMO El antirracismo político y las alianzas contra el fascismo


El pasado 11 de noviembre una marcha antirracista tomó las calles. Cientos de personas marcharon desde Cibeles hasta la Puera del Sol  de Madrid denunciando el racismo institucional y sus consecuencias en la vida de las personas. Cientos de pancartas que hablaban de colonialismo, de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), de la Ley de Extranjería. La gente coreaba contra las fronteras, contra el estado racista, contra las redadas.



Fue una movilización antirracista encabezada por personas no blancas. La cita ya es anual. Arrancó el año pasado cuando los emergentes movimientos racializados acordaron salir a la calle el 12 de noviembre en memoria de Lucrecia Pérez. La dominicana, asesinada en Aravaca en 1992, constituye un símbolo: su caso fue el primero reconocido como un crimen racista por parte de la justicia. Quienes organizaron esa manifestación llevaban tiempo hablando de la necesidad de tomar el protagonismo de la lucha antirracista

“El protagonismo de las personas racializadas es fundamental por el poder simbólico que tiene que nosotras seamos las que marquemos el camino: ese poder simbólico cambia los imaginarios y también los discursos”, considera Yeison García López. Integrante del espacio Conciencia Afro, a Yeison es fácil encontrarlo en marchas y manifestaciones, asambleas, debates y charlas. También trabaja con Rita Bosaho, la primera diputada negra en el Congreso.

dilluns, 29 de gener del 2018

Amparo Sánchez, exiliada del franquismo: "Me entristece ver cómo se vuelven a levantar los fascismos"


Amparo Sánchez Monroy (El Prat de Llobregat, 1938) tuvo que huir de niña a Francia por el avance del franquismo durante la Guerra Civil española. Cruzó la frontera en brazos de su madre y terminó en campos de refugiados experimentando penuria y hambre. Desde hace años lucha por la recuperación de la memoria histórica y muestra su "tristeza" cuando ve cómo hoy en día "se vuelven a levantar los fascismos".

Amparo Sánchez estará este sábado en el 1er Encuentro sobre Memoria Histórica que organiza Podemos en La Moraduca de Santander los días 26 y 27, y que contará con la presencia de historiadores, especialistas, activistas y protagonistas para dar voz a las víctimas. En este acto también participará Dolores Cabra Lorenzo, secretaria general de la Asociación Guerra y Exilio (AGE), la primera de este país para la recuperación de la memoria histórica, cuyo origen data de 1997.


Dolores Cabra y Amparo Sánchez lamentan la pérdida de los "valores republicanos


Esta octogenaria muestra "toda la indignación" que siente viendo hoy en día a "esos pueblos errantes por un planeta que parece que se ha vuelto loco". Se refiere al drama que viven los refugiados cuyas imágenes "despiertan cicatrices muy hondas en nosotros", subraya. "¿Cómo es posible?", se cuestiona. "Nosotros pensábamos que lo que vivimos no se volvería a reproducir". "Según dicen, vivimos en países muy modernos, muy avanzados y con muchos medios económicos y, sin embargo, la mitad de la población está desplazada y tiene que huir por miseria, por guerras y por la locura de unos y otros", lamenta Sánchez.

También pone el foco en el auge de la ultraderecha. 

Asimismo, reconoce que lo que más le duele es "ver la hipocresía de las instituciones, el doble lenguaje de los políticos: dicen palabras muy bonitas, pero después los actos son de otra naturaleza", les recrimina. "Europa ha tenido la desfachatez de firmar un acuerdo con Turquía para que ese país, en el que los derechos humanos están pisoteados, se ocupe de los refugiados que nosotros no queremos recoger", reprocha. "Estamos viviendo tiempos tremendos".


dissabte, 24 de desembre del 2016

El antifascismo, una memoria sepultada


En los últimos años se ha intensificado el debate sobre un pasado reciente, que ha llegado a las instituciones y que ha incluido el cuestionamiento de los monumentos erigidos en honor del dictador.


Desfile de partisanos en Roma.


Una Europa que ha conocido a Hitler, Mussolini y Franco, no debería confundir el rechazo apolítico al compromiso con una forma de sabiduría histórica. Fascistas, nazis y comunistas son rechazados por igual como causantes de la barbarie totalitaria del siglo XX. Dicho compromiso apolítico sería más bien una categoría ética o moral que, además, interesa a un determinado sector político. Debemos, pues, superar este tipo de categorías y transformarlas en categorías históricas, reemplazar el juicio moral por un análisis serio y riguroso de la historia. Hemos de realizar un esfuerzo necesario por historizar nuestro pasado reciente.

En España se eligió una transición amnésica que ha provocado que el trabajo de reparación de la memoria de los vencidos, que incluye exhumar los restos de cientos de miles de republicanos, comunistas y anarquistas fusilados y sepultados en fosas comunes, se haya visto entorpecido o directamente imposibilitado hasta la actualidad.