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diumenge, 28 de juny del 2020

Los cuatro monocultivos del Apocalipsis: La expansión de los monocultivos agrarios y ganaderos provoca la destrucción de la biodiversidad y favorece la expansión de los virus


El origen del coronavirus tiene una estrecha relación con las fórmulas de agricultura y ganadería industrial de la actualidad; concretamente por la expansión de los monocultivos (vegetales y animales) que provocan la destrucción de la biodiversidad en la naturaleza posibilitando la aparición, incremento y virulencia de nuevas zoonosis. Aunque el virus es microscópico, propongo un viaje planetario —sin romper el confinamiento— que nos puede ayudar a reconocer con nuestros propios ojos esta contundente afirmación. Es importante interiorizarlo para evitar un futuro entre pandemias.

Este viaje, al que podemos llamar «la ruta de los monocultivos», nos permite conocer muy bien de qué hablamos cuando hablamos de agricultura industrial. Aunque la tierra agraria en el mundo ocupa 1.500 millones de hectáreas, cuatro ejemplos serán suficientes para retratar el sistema agrario mundial actual, puesto que alrededor de un 80 % de todas estas tierras, según el agrónomo Miguel Altieri de la Universidad de Berkeley, está dedicado a los monocultivos. De hecho, de las más de 2500 variedades de vegetales que el ser humano puede consumir, solo tres cultivos (trigo, arroz y maíz) aportan el 50 % del total de calorías consumidas por toda la población mundial. Nuestro punto de partida es un perfecto y regular mosaico de varios kilómetros cuadrados, cerca de la localidad de Rivadavia, en la provincia de Salta, Argentina; en concreto, este punto preciso.




La expansión del monocultivo de soja en los últimos veinticinco años —con la introducción de las variedades transgénicas— es de dimensiones ciclópea.

Más de 65 millones de hectáreas dedicadas a un único cultivo; más de 65 millones de campos de fútbol uno detrás de otro; una república que ocupa el espacio de veinte Cataluñas juntas. Campos y campos de soja y solo soja que a menudo son fumigados con herbicidas como el cancerígeno glifosato (en su momento patentado por Monsanto y que ahora forma parte de Bayer), que elimina todo ser vivo con el que contacta, a excepción de este cultivo, al cual le han insertado genéticamente el superpoder de la resistencia a este veneno.

Sin embargo, se sabe menos de otra de las realidades que esconde el sistema agrario de este y cualquier otro monocultivo. Para descubrirla, con esta imagen de cuadrados de soja en la retina, saltamos ahora, a través de este enlace, al centro del continente africano, en la población de Lokutu, situada en la cuenca del río Congo. Son plantaciones de palmeras africanas para la producción de otra de las estrellas de la agroindustria: el aceite de palma.




El tercero de los monocultivos es, sin duda, el mayor de los generadores de zoonosis que pueden convertirse en pandemias. Me refiero al monocultivo de animales de granja, del que no hace falta que muestre ninguna imagen interior porque todos sabemos en qué condiciones de clausura y hacinamiento viven hoy unos 70.000 millones de animales, diez veces más que la población humana. De hecho, este es el gran monocultivo en el pequeño territorio de Cataluña donde hay casi 10 millones de cerdos confinados en grandes granjas que generan graves problemas medioambientales. Solo en el Lluçanès, tenemos 40 cerdos por persona, con la construcción de macrogranjas como esta de la empresa Casa Tarradelles.

P.D. ¿No había dicho qué hablaría de cuatro monocultivos? Simplemente lo citaré, aunque es el más grave de todos. 
Hablamos del monocultivo que Vandana Shiva denominó «el monocultivo de pensamiento», que es aquel que nos hace comulgar con ruedas de molino y creer en el inverosímil dogma capitalista según el cual el crecimiento económico en un planeta finito es la manera de garantizar nuestras vidas.


dimecres, 22 d’abril del 2020

Agricultura ecológica para combatir el cambio climático y la pandemia


La agricultura ecológica se plantea como una alternativa efectiva para alimentar a la población mundial sin poner en riesgo la salud del planeta, preservando la biodiversidad y los ecosistemas locales.

DW, 20 de abril, 2020.- Hace 24 años Brasil vivió uno de los capítulos más oscuros de su historia agraria. Una veintena de miembros del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra fueron acribillados en el estado de Pará. Por este suceso, cada 17 de abril se celebra el "Día Internacional de las Luchas Campesinas". No obstante, el pasado sigue estando más presente que nunca: según el informe "Conflictos en el Campo Brasil 2019" de Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), y los conflictos y violencia en 2019, se produjeron 32 asesinatos y 201 amenazas de muerte. 




Asimismo, en el año pasado se registró el mayor número de asesinatos de líderes indígenas de los últimos 11 años. Se trata de uno de los principales problemas que deben afrontar las organizaciones campesinas en América Latina, pero no la única. "No es posible pensar un futuro en los territorios de quienes producen la mayor parte de los alimentos mientras continúe el acaparamiento de tierras, la expansión de los monocultivos industriales, la contaminación masiva con agrotóxicos, la destrucción de los ecosistemas y el extractivismo", dijo a DW Carlos Vicente de GRAIN América Latina, una organización internacional que apoya a agricultores en pequeña escala y a movimientos sociales.

A esta situación se une el hecho que este año la conmemoración coincide con la crisis mundial del coronavirus. En este contexto, la Vía Campesina, un movimiento social internacional de pequeños y medianos agricultores que aboga por la defensa de la agricultura campesina, reivindica más que nunca su papel de "alimentar los pueblos" en el sistema alimentario mundial, uno de los mayores responsables del calentamiento global

dimarts, 2 de juliol del 2019

MÉXICO: “Exigimos la suspensión del proyecto colonizador de un tren que nos desplaza y nos aplasta”: defensores mayas contra el Tren Maya


“Queremos mantener y enriquecer nuestra cultura y exigimos la suspensión del proyecto colonizador de un tren que nos desplaza y nos aplasta”, aseguraron organizaciones mayas defensoras del territorio y los derechos de los pueblos indígenas contra el megaproyecto del Tren Maya, impulsado por el presidente Andrés Manuel López Obrador sin el consentimiento de las comunidades potencialmente afectadas.

“Queremos mantener y enriquecer nuestra cultura y exigimos la suspensión del proyecto colonizador de un tren que nos desplaza y nos aplasta”, aseguraron organizaciones mayas defensoras del territorio y los derechos de los pueblos indígenas contra el megaproyecto del Tren Maya, impulsado por el presidente Andrés Manuel López Obrador sin el consentimiento de las comunidades potencialmente afectadas.




En el comunicado también exigieron un alto a los monocultivos, los megaproyectos privados de energías que fomentan el despojo de tierras, las mega-granjas porcícolas que contaminan el agua y a la presencia de las fuerzas oficiales del Estado y grupos armados en los territorios indígenas.

“Será más necesario que nunca fortalecer y mantener la lucha por la defensa de lo que es nuestro: nuestro territorio y nuestra cultura. Recordémoslo porque no estamos dispuestos a perderlos, no son monedas de cambio”, destacaron.

dilluns, 4 de juny del 2012

Trabajadores de la palma: la experiencia de la Rel-UITA

En las últimas décadas la plantación de monocultivos de palma aceitera a gran escala se ha expandido por las regiones tropicales de Asia, África y América Latina. Conversamos con Giorgio Trucchi, corresponsal en Centroamérica para la Rel-UITA (Regional Latinoamericana de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación y afines), organización que ha estado involucrada en varios casos de denuncia de violación a los derechos humanos y de conflictos sindicales vinculados a monocultivos de palma.