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diumenge, 26 d’agost del 2018

ARGENTINA: Iglesia y Estado asunto separado


En el marco del rechazo de la Ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo se lanzó la Campaña Federal por la Separación de la Iglesia y el Estado. La iniciativa surge debido a la fuerte injerencia que tuvo la institución religiosa durante todo el proceso de discusión y votación de la ley, impronta que quedó claramente reflejada en algunos discursos misóginos y denigrantes hacia las mujeres. El argumento principal de la Campaña radica en el reclamo porque la Iglesia deje de inmiscuirse en decisiones que involucren al pueblo.




A pesar de que desde hace algunos años la Iglesia católica está perdiendo legitimidad entre la gente, todavía cuenta con un poder incomparable a nivel mundial y con un lugar indiscutible en las decisiones políticas. Según la Constitución Nacional, el Estado argentino está obligado a sostener “el culto católico apostólico romano”, lo que significa que, aunque el Estado sea laico y garantice la libertad de culto, se le exige una responsabilidad por cuidar las necesidades de la Iglesia católica.

“Iglesia y Estado asunto separado” es la insignia de los pañuelos naranjas y refiere a terminar con esa vinculación financiera y moral que obliga al Estado a sostener económicamente a la Iglesia, lo cual, a su vez, allana el camino para su intromisión en decisiones políticas. La consigna principal de la Campaña Federal para la Separación de la Iglesia del Estado, apunta a un Estado laico, donde el ámbito público y el privado vayan por separado y donde ninguna religión interfiera en las decisiones políticas. Tras la votación en el Senado, la Campaña comenzó a difundir actividades como intervenciones, debates, apostasías colectivas, y el avance de un proyecto de ley con referentes en temas legales. 

dimecres, 20 de juny del 2018

GUATEMALA : Zona de desastre


En Guatemala la vida se ha vuelto una prueba de resistencia contra adversidades. 

Al clausurar la zona devastada por las recientes erupciones del volcán de Fuego por ser de alto riesgo, las autoridades guatemaltecas ponen un sello a la búsqueda de víctimas y con ello impiden a los deudos cerrar su duelo. La tragedia, por lo tanto, continuará para cientos de familias sumidas en la incertidumbre y el dolor de haber perdido no solo sus hogares sino también a familiares, vecinos y amigos. Para quienes no hemos experimentado una pérdida semejante resulta imposible comprender la dimensión del drama de estas personas quienes, además de quedar a la deriva, se enfrentan a la dura realidad de depender de un Estado incapaz de ofrecer el apoyo mínimo que corresponde en estos casos.




Guatemala se ha convertido en zona de desastre y no alrededor de un volcán, sino alrededor de un congreso y un palacio de gobierno. Los extremos de ineptitud, indolencia y rapacidad (literal: adicto al robo y la rapiña) de sus autoridades han socavado las bases mismas de la institucionalidad y transformado al Estado en un monumento a la perfidia política. Hoy es imposible remontar hacia una ejecución transparente del presupuesto nacional o a la hipotética implementación de políticas públicas favorables al desarrollo de los sectores más necesitados. Quienes claman por un giro de timón de un presidente ausente e incapaz saben de antemano que no hay salida digna para esta administración, más que una renuncia en masa.

divendres, 21 d’abril del 2017

FRANCIA: La sharia católica o el Estado dentro del Estado



Ni Mélenchon ni Macron saben qué es la laicidad. Y tampoco los periodistas. Así, Mélenchon cree que la escuela está sometida a la laicidad. No: los profesores lo están porque son funcionarios, pero no los usuarios que son los alumnos. Por eso la ley de 2004 que prohíbe el pañuelo no es conforme a la ley de 1905 1 . Macron parece ignorar que el Consejo de Estado declaró no válidos los decretos antiburkini dictados el verano pasado por varios ayuntamientos. 

Macron pretende que algunos de estos decretos están justificados porque su objetivo no es un asunto cultural, sino un asunto de orden público. ¿Qué orden público? ¿Las mujeres que llevan un burkini alteran el orden público? No. Quienes lo alteran son aquellos y aquellas que las insultan: no es a las víctimas a quien hay que penalizar.




Por lo que se refiere a Mélenchon, le parece que el velo (se refiere al pañuelo, pero no importa, se dirá que es un velo) es un símbolo de sumisión de LA mujer. Como Valls. Conocen a LA mujer y quieren emanciparla. Nosotros, no. Nosotros solo conocemos a UNAS mujeres. Y no hablamos de símbolos, sino de los sueldos más bajos de las mujeres, de su trabajo extra, de las violencias sexuales, cosas todas ellas que no son el absoluto simbólicas, sino muy materiales y muy físicas. Así pues, dejen ustedes, señores, de pretender saber mejor que nosotras lo que queremos. No queremos ser emancipadas por ustedes, sino liberarnos de su poder, sobre todo del de hablar en nuestro lugar.

Y nosotras no queremos que ustedes utilicen este poder para oprimir a las musulmanas. Desde hace años ustedes multiplican las leyes, los decretos y las circulares que impiden a las mujeres que llevan pañuelo trabajar en los servicios públicos y ahora en las empresas privadas, les prohíben acompañar a sus hijos a la salida de la escuela. Ustedes las llaman sumisas y pretenden quererlas libres. ¡Qué hipocresía! Ustedes son quienes al obligarlas a quedarse en casa y quitarles los medios de autonomía económica las hacen dependientes de su cónyuge. ¡Hoy pretenden ustedes prohibirles la universidad e incluso la calle! Pero ellas tienen tanto derecho como ustedes a estar ahí.

divendres, 24 de març del 2017

Una izquierda de la esfera pública por EMIR SADER


La izquierda del siglo XX fue una izquierda del Estado, que se valió del Estado para organizar proyectos de nación, para hacer que el Estado empujara el desarrollo económico, garantizara derechos sociales. Tuvo un rol fundamental, sobre todo si pensamos que antes había un Estado estrictamente de las elites dominantes, de las oligarquías primario exportadoras, que hacían del Estado un instrumento estricto de sus intereses.

Cuando se agotó el ciclo largo expansivo del capitalismo internacional y, con él, el modelo desarrollista, dos perspectivas se presentaban en el horizonte. Ronald Reagan enarboló una, la vencedora: el Estado habría dejado de ser solución, para ser problema. Y la forma de enfrentar ese problema era reducirlo a sus proporciones mínimas, al Estado mínimo, promoviendo al mercado a un rol de centralidad. El viejo adagio del liberalismo recobraba nueva fuerza: el mercado es el mejor redistribuidor de recursos.




Para llegar a tener una izquierda de la esfera pública es indispensable, antes que todo, además de una crítica radical de todos los efectos negativos de la centralidad del mercado, desarrollar una profunda conciencia pública, radicalmente democrática, un espíritu de la centralidad de los bienes públicos, de las empresas públicas, de los servicios públicos, del Estado como un instrumento en las manos de toda la sociedad, antes que todo de los trabajadores y del pueblo. El Estado no es así ni la solución por sí solo, ni el problema. Es un espacio de disputa entre la esfera mercantil y la esfera pública. Cabe a la izquierda del siglo XXI ser una izquierda de la esfera pública, – que es la forma actual de ser anticapitalista- para la construcción de sociedades profundamente democráticas y de un mundo apropiado por sus pueblos a partir de esos Estados nacionales democratizados y centrados en la esfera pública.

dimecres, 18 de maig del 2016

¿Qué queda de tanta indignación? por Esther Vivas


Han pasado ya cinco años desde la masiva ocupación de plazas que eclosionó el 15 de mayo del 2011 con el movimiento de los indignados, el 15M. Cinco años en que se ha constatado que el tiempo no es lineal, que está hecho de atajos, laberintos y a veces largas y otras veces cortas veredas. Cinco años de mucha crisis, malestar y protesta. Sin embargo, ¿qué queda hoy de tanta indignación?





El 15M ha cambiado nuestra manera de leer e interpretar la crisis. Si desde el 2008 nos dijeron que “habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades”, acusándonos de ser responsables de la presente situación, el movimiento indignado fue capaz de modificar dicho relato. Una de sus principales consignas, “no somos mercancías en manos de políticos ni banqueros”, apuntaba en esta dirección. El 15M señaló a la banca como autora del estallido económico, y la complicidad de la mayor parte de la clase política. Los indignados consiguieron imponer un relato contrahegemónico al dominante: ni culpables ni responsables sino víctimas de una crisis y a la vez de una estafa.

Lo que empezó como una crisis económica, pronto derivó en una crisis social y finalmente, bajo el impacto del 15M y del proceso independentista en Catalunya, en una crisis del sistema político, que llevó a cuestionar las raíces del régimen de 78 y cada uno de sus pilares, monarquía, bipartidismo y modelo de Estado. Algo impensable, poco tiempo atrás.

diumenge, 17 d’abril del 2016

Estado, nación e identidad en América Latina

En Hispanoamérica, surgen primero (en la tercera década del siglo XIX) los estados nacionales producto de la crisis política y social del imperio español, pero las naciones-cultura (identidades) no aparecen sino posteriormente (hacia mediados del siglo XIX)


Para comprender el esquivo concepto de “nación”, y su derivado “el estado nacional”, es bueno guiarse por el consejo de Leopoldo Mármora quien, citando a los clásicos alemanes Fichte y Humbolt, distingue entre “nación-estado” y “nación-cultura”[1]. Entendiendo por “nación-estado” la tradicional definición de: un territorio, con una población y un gobierno soberano; y por “nación-cultura”, una población que se autoidentifica por sus costumbres, tradiciones e historia, identidades que se expresan mediante una lengua propia, que puede o no tener gobierno propio, y puede o no tener un territorio propio.

La “nación-estado” representa la estructura social y económica edificada por la clase capitalista moderna cuyo andamiaje es un mercado interno, espacio para su acumulación de capital y explotación de la fuerza de trabajo. La “nación-cultura” constituye una superestructura ideológica, que a veces se corresponde con la estructura socio-económica descrita (nación-estado) pero muchas veces no se corresponde (por razones históricas) a la estructura de la que hace parte. La “nación-cultura” consiste en lo que cierta antropología llama “etnos” o “etnia”, y que la antropología postmoderna denomina “identidad nacional” en el sentido de “comunidad imaginada”[2].

dijous, 14 d’abril del 2016

“Las empresas nos vigilan mejor que los Estados”: Ignacio Ramonet



¿Qué es esto del imperio de la vigilancia?

-El imperio de la vigilancia es esta especie de articulación que se ha creado entre los Estados, las grandes empresas que dominan internet y los sistemas de inteligencia. Es el resultado de la facilidad técnica que existe hoy para vigilarnos a partir del momento en que cada uno de nosotros y nosotras, en los países desarrollados, decidimos voluntariamente equiparnos con aparatos como los teléfonos móviles, los Ipad o los ordenadores. 

Nos hemos dotado de sistemas que le permiten a organizaciones del Estado o grandes empresas vigilarnos. Esto es lo nuevo con respecto a la vigilancia histórica. Consideramos que la existencia de estos instrumentos amplía el perímetro de nuestra libertad, pero al mismo tiempo ampliamos la superficie de nuestra vigilancia.

dissabte, 26 de març del 2016

COLOMBIA: LA RESPONSABILIDAD DE TERCEROS DE LAS TRANSNACIONALES COMO ACTORAS DEL CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA



La reparación efectiva de las víctimas del inveterado conflicto interno colombiano constituye aspecto fundamental de las negociaciones de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la insurgencia de las Farc. Pero tal responsabilidad, a la luz del derecho internacional y de los acuerdos a que se han llegado en la mesa de negociación de La Habana, no solo debe recaer en los principales actores generadores de violencia en Colombia: el Estado, la guerrilla y las bandas paramilitares, sino que necesariamente tiene que ampliarse a terceros que son cómplices y articuladores de delitos de lesa humanidad, como varias empresas transnacionales que se han aprovechado de la confrontación armada y del histórico debilitamiento institucional de este país andino para consolidar sus negocios corporativos vía fractura social y territorial.

La historia en Colombia se ha repetido como tragedia, pues al despuntar el siglo XXI, su clase dirigente como en la época de la matanza en la región bananera del Magdalena, ha continuado poniendo a órdenes del capital transnacional el aparato estatal y los recursos naturales del país con consecuencias humanitarias y medioambientales funestas en las comunidades y territorios, hasta el punto que se puede afirmar que varias empresas multinacionales han sido actores del conflicto interno, por lo general, apoyando bandas paramilitares que les han posibilitado ampliar su dominio económico y territorial, en lo que el geógrafo inglés David Harvey, ha denominado "acumulación por desposesión

dijous, 17 de març del 2016

COLOMBIA: Ahora empieza lo bueno… ¡a construir democracia de verdad!



Se viene la parte final de la terminación del conflicto armado. El proceso de acuerdo entre el gobierno y la guerrilla de las FARC entra en su fase más delicada. Se aproxima la toma de decisiones más importantes. La desmovilización y la ubicación de los guerrilleros en proceso de reintegración a la sociedad son parte sustancial del cese al fuego bilateral y definitivo. Es, por tanto, el nudo gordiano del fin de la guerra entre la insurgencia y el Estado.

En pocas semanas o tal vez días, empezarán a movilizarse diversas comunidades en el Cauca para presionar al gobierno para impedir que sus fincas, tierras y territorios, queden incluidas en las zonas de ubicación que la guerrilla exige para garantizar su seguridad durante el proceso de desmovilización, dejación de armas e integración a una vida pacífica. Será un pulso que tomará por sorpresa, no sólo a la sociedad en general sino a los dirigentes de la misma insurgencia. 
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dilluns, 11 de gener del 2016

Reflexiones sobre medio siglo de lucha guerrillera en Colombia




Creo que es importante volver a rescatar el significado de la resistencia armada en la historia reciente colombiana de una visión condenatoria a priori, precisamente, porque esa visión sirve para que el Estado oculte su responsabilidad histórica fundamental ante los horrores experimentados en más de medio siglo de violencia “desde arriba”, y en consecuencia, se diluya en el imaginario público la urgencia de reformas estructurales para garantizar una superación a las causas que están en la raíz de este ciclo del conflicto social y armado. 

De paso, se quiere endilgar toda responsabilidad a la insurgencia, como ya se está viendo en la elaboración del discurso post-conflicto –que pudo ser ensayado con ocasión del sincero acto de perdón del comandante de las FARC-EP Pastor Alape en la comunidad de Bojayá-, donde la reconciliación pasa porque la sociedad “perdone” a la insurgencia, precisamente, por el acto de rebelión, no por hechos puntuales.