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dijous, 7 de novembre del 2019

CHILE Tres tesis urgentes sobre la crisis del oasis chileno


“Cuando creíamos tener todas las respuestas, nos cambiaron de pronto todas las preguntas”. Con esta desafortunada cita del poeta Mario Benedetti [realizada por el presidente Sebastián Piñera], desaprobada por la Fundación Mario Benedetti, el Gobierno refleja la decadencia de su proyecto político heredado de la dictadura militar, que no tiene interés en ofrecer más respuesta que a las preguntas hechas por los poderosos. La experiencia histórica de América Latina nos enseña que el neoliberalismo no tiene respuestas sociales, sino respuestas autoritarias. Y por esta razón, el último movimiento gubernamental antes del jaque definitivo es la apelación al estado de excepción.





I. LA DERECHA NEOLIBERAL CHILENA BUSCA ESTABLECER EL PARADIGMA POLÍTICO DE LA GUERRA CIVIL 
“Cuando creíamos tener todas las respuestas, nos cambiaron de pronto todas las preguntas”. Con esta desafortunada cita del poeta Mario Benedetti [realizada por el presidente Sebastián Piñera], desaprobada por la Fundación Mario Benedetti, el Gobierno refleja la decadencia de su proyecto político heredado de la dictadura militar, que no tiene interés en ofrecer más respuesta que a las preguntas hechas por los poderosos. La experiencia histórica de América Latina nos enseña que el neoliberalismo no tiene respuestas sociales, sino respuestas autoritarias. Y por esta razón, el último movimiento gubernamental antes del jaque definitivo es la apelación al estado de excepción.
“Chile está en guerra”. Es el mensaje que más alarma social ha generado tanto en el país como en la comunidad internacional, que justifica el mantenimiento de la violencia y el terror de Estado para preservar el mantenimiento de la legitimidad política del ejército como el interlocutor válido en un conflicto social que nuestro país vive desde la dictadura militar, por medio de mecanismos que conocemos como la Doctrina del Shock. Esta tesis sostiene que la derecha chilena busca abrazar el paradigma político de la Guerra Civil, para establecer las bases de la lógica del enemigo interno, con el propósito de desplazar de los imaginarios sociales a las élites políticas y corporativas tanto de las causas como de las consecuencias de la revuelta social, para definir nuevos parámetros de conflictividad social, ya no entre clases, sino entre las mismas clases populares. En pocas palabras, estamos antes una estrategia de perfil fascista de la derecha neoliberal que busca extender el paradigma del enfrentamiento civil y la división entre la población para redefinir el orden del conflicto capitalista a partir del eje abajo-abajo y evitar una interpelación sustantiva al modelo neoliberal chileno.

Chile no está en guerra, pero el Gobierno sí. Los militares y la policía están cometiendo flagrantes violaciones a los derechos humanos, ejerciendo la tortura y el asesinato de civiles

divendres, 8 de febrer del 2019

Boaventura: La nueva Guerra Fría y Venezuela Por Boaventura de Sousa Santos


 Lo que está pasando en Venezuela es una tragedia anunciada, y probablemente causará la muerte de mucha gente inocente. Venezuela está al borde de una intervención militar extranjera y el baño de sangre que resultará puede asumir proporciones dramáticas. Quien lo dice es el líder más conocido de la oposición a Nicolás Maduro, Henrique Capriles, al afirmar que el presidente-títere Juan Guaidó está usando al pueblo venezolano como "carne de cañón". Él sabe de lo que está hablando. Sabe, por ejemplo, que Hugo Chávez tomó muy en serio el destino de la experiencia socialista democrática de Salvador Allende en Chile. Y que, entre otras medidas, armó a la población civil, creando las milicias, que obviamente pueden ser desarmadas, pero que muy probablemente ello no ocurrirá sin cierta resistencia. Sabe también que, a pesar del inmenso sufrimiento a que el país está siendo sometido por la mezcla tóxica de errores políticos internos y presión externa, en particular a través de un embargo que la ONU considera humanitariamente condenable, en el pueblo venezolano continúa arraigado un sentimiento de orgullo nacionalista que rechaza con vehemencia cualquier intervención extranjera.




Ante la dimensión del riesgo de destrucción de vidas inocentes, todos los demócratas venezolanos opositores al gobierno bolivariano se hacen algunas preguntas para las que solo muy duramente van teniendo alguna respuesta. ¿Por qué Estados Unidos, acompañado de algunos países europeos, se embarca en una posición agresiva y maximalista que desde el principio inviabiliza cualquier solución negociada? ¿Por qué se hacen ultimátums típicos de los tiempos imperiales de los que, por cierto, Portugal tiene una amarga experiencia? ¿Por qué se rechazó la propuesta de intermediación hecha por México y Uruguay, que tiene como punto de partida el rechazo de la guerra civil? ¿Por qué un joven desconocido hasta hace unas semanas, miembro de un pequeño partido de extrema derecha, Voluntad Popular, directamente involucrado en la violencia callejera ocurrida en años anteriores, se autoproclama presidente de la república tras recibir una llamada del vicepresidente de Estados Unidos, y varios países se disponen a reconocerlo como presidente legítimo del país?

dimecres, 30 de gener del 2019

Hacia la guerra civil en Venezuela


Cuando Donald Trump decidió retirar las tropas de Siria, en diciembre pasado, lo hizo porque ya tenía decidido abrir un nuevo frente de batalla. Ese nuevo frente, hoy lo sabemos sin la menor duda, es América Latina. Aunque la primera trinchera sea Venezuela, el plan del Pentágono consiste en afirmar el control de su patio trasero en momentos en que el dominio geopolítico global atraviesa una crisis sin precedentes.

En efecto, Estados Unidos no está en condiciones de librar guerras en Asia. No ya contra China, sino siquiera contra el régimen de Corea del Norte, una dictadura oprobiosa con la cual está negociando desde hace más de un año.




Tampoco puede mantener en pie su intervención militar en Oriente Medio, puesta a la defensiva por el despliegue militar de Rusia e Irán. La estrepitosa derrota que cosecharon quienes quisieron impulsar la caída de Bashar al Asad, mediante la intervención neocolonial de Francia e Inglaterra sumadas a la del Pentágono, será una lección difícil de olvidar para sus generales.

¿Por qué América Latina? En este continente se juega el dominio global de la superpotencia que ya no puede seguir siendo, como lo fue desde 1945, la que ponía orden en el tablero global. Empezar por Venezuela es hacerlo por el eslabón más débil, como suponen los estrategas de Washington. El régimen cuenta sólo con el apoyo de un sector de la población, probablemente un tercio, y de una parte de las fuerzas armadas, imposible de cuantificar.

dimecres, 24 de maig del 2017

Venezuela sumida en la guerra civil



Siguiendo el guión pautado por los expertos y estrategos de la CIA especializados en desestabilizar y demoler gobiernos, en Venezuela la contrarrevolución produjo un “salto de calidad”: del calentamiento de la calle, fase inicial del proceso, se pasó a una guerra civil no declarada como tal pero desatada con inusual ferocidad.

Ya no se trata de guarimbas, de ocasionales refriegas o de violentos disturbios callejeros. Los ataques a escuelas, hospitales infantiles y maternidades; la destrucción de flotas enteras de autobuses; los saqueos y los ataques a las fuerzas de seguridad, inermes con sus cañones de agua y gases lacrimógenos ante la ferocidad de los mercenarios de la sedición y el linchamiento de un joven al grito de “chavista y ladrón” son síntomas inequívocos que proclaman a los gritos que en Venezuela el conflicto ha escalado hasta convertirse en una guerra civil que ya afecta a varias ciudades y regiones del país.



Si algo faltaba para caer en cuenta de la inédita gravedad de la situación y de la determinación de las fuerzas sediciosas de consumar sus designios hasta sus últimas consecuencias el emblemático incendio de la casa natal del Comandante Hugo Chávez Frías pone doloroso fin a cualquier especulación al respecto.

El patriótico y democrático llamado del presidente Nicolás Maduro a una Constituyente sólo sirvió para atizar la violencia y el salvajismo de la contrarrevolución. La razón es bien clara: esta no quiere una solución política de la crisis que ella misma ha creado. Lo que pretende es profundizar la disolución del orden social, acabar con el gobierno chavista y aniquilar a toda su dirigencia, propinando un brutal escarmiento para que en los próximos cien años el pueblo venezolano no vuelva a tener la osadía de querer ser dueño de su destino. Los intentos de acordar con un sector dialoguista de la oposición fracasaron por completo. No por falta de voluntad del gobierno sino porque, y esa es la ominosa realidad, la hegemonía de la contrarrevolución ha pasado, en la coyuntura actual, a manos de su fracción terrorista y esta es comandada desde Estados Unidos.