“Cuando creíamos tener todas las respuestas, nos cambiaron de pronto todas las preguntas”. Con esta desafortunada cita del poeta Mario Benedetti [realizada por el presidente Sebastián Piñera], desaprobada por la Fundación Mario Benedetti, el Gobierno refleja la decadencia de su proyecto político heredado de la dictadura militar, que no tiene interés en ofrecer más respuesta que a las preguntas hechas por los poderosos. La experiencia histórica de América Latina nos enseña que el neoliberalismo no tiene respuestas sociales, sino respuestas autoritarias. Y por esta razón, el último movimiento gubernamental antes del jaque definitivo es la apelación al estado de excepción.
I. LA DERECHA NEOLIBERAL CHILENA BUSCA ESTABLECER EL PARADIGMA POLÍTICO DE LA GUERRA CIVIL
“Cuando creíamos tener todas las respuestas, nos cambiaron de pronto todas las preguntas”. Con esta desafortunada cita del poeta Mario Benedetti [realizada por el presidente Sebastián Piñera], desaprobada por la Fundación Mario Benedetti, el Gobierno refleja la decadencia de su proyecto político heredado de la dictadura militar, que no tiene interés en ofrecer más respuesta que a las preguntas hechas por los poderosos. La experiencia histórica de América Latina nos enseña que el neoliberalismo no tiene respuestas sociales, sino respuestas autoritarias. Y por esta razón, el último movimiento gubernamental antes del jaque definitivo es la apelación al estado de excepción.
“Chile está en guerra”. Es el mensaje que más alarma social ha generado tanto en el país como en la comunidad internacional, que justifica el mantenimiento de la violencia y el terror de Estado para preservar el mantenimiento de la legitimidad política del ejército como el interlocutor válido en un conflicto social que nuestro país vive desde la dictadura militar, por medio de mecanismos que conocemos como la Doctrina del Shock. Esta tesis sostiene que la derecha chilena busca abrazar el paradigma político de la Guerra Civil, para establecer las bases de la lógica del enemigo interno, con el propósito de desplazar de los imaginarios sociales a las élites políticas y corporativas tanto de las causas como de las consecuencias de la revuelta social, para definir nuevos parámetros de conflictividad social, ya no entre clases, sino entre las mismas clases populares. En pocas palabras, estamos antes una estrategia de perfil fascista de la derecha neoliberal que busca extender el paradigma del enfrentamiento civil y la división entre la población para redefinir el orden del conflicto capitalista a partir del eje abajo-abajo y evitar una interpelación sustantiva al modelo neoliberal chileno.
Chile no está en guerra, pero el Gobierno sí. Los militares y la policía están cometiendo flagrantes violaciones a los derechos humanos, ejerciendo la tortura y el asesinato de civiles

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