La punta de lanza de la guerra total proyectada por el imperialismo y las fracciones de la oligarquía local contra el gobierno del presidente Evo Morales Ayma en el actual periodo histórico se concentra en una red de medios de comunicación y de vías virtuales del internet que articulan un amplio espectro de partidos opositores, grupos “ciudadanos”, comités cívicos y sectores sociales influidos ideológicamente, utilizando la mentira, el rumor, las medias verdades y otros recursos para conseguir el respaldo de la población y provocar conflictos y desestabilización política.
Esta guerra total consiste en el uso de todos los recursos económicos, técnicos, ideológicos, mediáticos, militares y psicológicos con la finalidad de crear condiciones para enfrentar o derrotar a quien se considera el enemigo político (los gobiernos nacionalistas, antiimperialistas y que impulsan la integración latinoamericana emancipadora) y su implementación ha sido diseñada por las oficinas de seguridad militar y hemisférica del gobierno norteamericano.
Sus acciones se desarrollan en un amplio espectro: desde la intervención militar externa o los golpes militares violentos (Irak, Libia o Siria), los golpes blandos (Paraguay, Brasil u Honduras), la desestabilización económica, mediática y de grupos mercenarios violentos (Venezuela o Cuba), hasta persecución judicial (Lula Da Silva) y campañas electorales y mediáticas manipuladas (Argentina, Colombia o Ecuador). Esta estrategia integral es llamada también “guerra total”, “guerra irrestricta”, “guerra de cuarta generación”, “guerra sucia” o “ablandamiento social y político”.
