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dijous, 4 de juny del 2020

El Gobierno aprueba la estrategia de economía circular para reducir la generación de residuos


El Consejo de Ministros ha dado luz verde hoy a la Estrategia Española de Economía Circular “España Circular 2030” que permitirá reducir en un 30 % el consumo nacional de materiales y recortar un 15 % la generación de residuos respecto a 2010. También se ha aprobado el anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados que abordará el reto de los plásticos de un solo uso, y un real decreto para la trazabilidad y el control de los traslados de residuos.

Se estima que España necesita más de dos veces y media su superficie para abastecer las necesidades de su economía. Además de los impactos ambientales que esto comporta, los datos demuestran la ineficiencia del modelo y la dependencia agravada del exterior, que hacen a la economía más dependiente y vulnerable y menos competitiva.


La estrategia de economía circular pretende alcanzar una economía sostenible en España.

El objetivo de “España Circular 2030” es sentar las bases para superar esta economía lineal e impulsar un nuevo modelo de producción y consumo en el que el valor de productos, materiales y recursos se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible; en el que se minimice la generación de residuos y se aprovechen al máximo aquellos cuya generación no se haya podido evitar.

A lo largo de esta década, la Estrategia Española de Economía Circular, aprobada hoy en el Consejo de Ministros, permitirá, entre otros, reducir en un 30 % el consumo nacional de materiales, mejorar un 10 % la eficiencia en el uso del agua y recortar un 15 % la generación de residuos respecto a 2010. De este modo, las emisiones de gases de efecto invernadero del sector residuos se situarán por debajo de los 10 millones de toneladas en 2030.


Además, se reducirá la generación de residuos de alimentos en toda cadena alimentaria: 50 % de reducción per cápita a nivel de hogar y consumo minorista; y un 20 % en las cadenas de producción y suministro a partir del año 2020, contribuyendo así a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)




divendres, 29 de maig del 2020

Consumo, publicidad y estatus social


En el sistema capitalista el consumo ha sido un referente de la libertad y el estatus de determinados grupos sociales. Renán Vega Cantor define el consumo, de manera concisa, como “a lo que ha quedado reducida la libertad individual de los seres humanos, pues neoliberales, culturalistas posmodernos y teóricos de los medios de comunicación reivindican la máxima teológica de ‘el consumo os hará libres’” [2]. Es decir, en el actual sistema de cosas el individuo es libre en la medida que pueda consumir lo que ofrece el mercado. Sin embargo, el consumo no es más que la representación de una nueva forma de esclavismo impuesta disimuladamente por el capitalismo. Cuando esa nueva forma de esclavismo se apropia totalmente de cada centavo del individuo para la satisfacción de necesidades impuestas, ha mutado en consumismo, el cual está condicionado por la creación de pseudopersonalidades por parte de las grandes empresas capitalistas que, al mismo tiempo, manufacturan los productos con los cuales se puede alcanzar el cielo en la tierra. Por ende, son las grandes empresas quienes determinan la autorrealización y felicidad de los seres humanos mediante el consumismo, impuesto por medio de las leyes de la publicidad.


“Ninguna pauta de consumo puede considerarse moralmente aceptable si es intrínsecamente imposible de universalizar; si sólo pueden disfrutar de ella una minoría, en tanto la mayoría queda excluida de ella”. Jorge Riechmann 


El consumo establece una jerarquización social condicionada por la cantidad y calidad de productos adquiridos. Se crean diferencias y se acentúa la desigualdad social. En los sectores sociales en los cuales se ha instaurado una serie de intereses subjetivos, principalmente en la denominada clase media, el consumo de determinados productos y servicios le asemeja artificialmente a la denominada clase alta, en donde su modo de vida es representado mediante el marketing como la cúspide del bienestar humano. Es una lucha permanente por alcanzar determinado estatus social, lucha que está caracterizada por la explotación laboral, el sometimiento a los dictámenes del mercado, la insatisfacción periódica y la ruptura de relaciones sociales.

diumenge, 26 d’abril del 2020

Lo que el coronavirus nos enseña sobre nuestro modelo de consumo



Desde hace varias semanas es rara la mañana que no despierta con algún titular apocalíptico sobre el coronavirus. Algunos aseguran que la alarma es injustificada; otros, que la prevención es necesaria. Pero lo que está claro es que el coronavirus nos cuenta mucho sobre el modelo de producción y consumo que tenemos hoy en día en el que un brote, de alcance geográfico de momento limitado, está desestabilizando la economía mundial. Un modelo en el que la economía está mucho menos globalizada de lo que generalmente nos hacen creer. Y no porque sea más local o diversa de lo que pensamos, sino por lo contrario: está tremendamente concentrada en unos pocos puntos de poder. Y eso la hace inmensamente frágil.

Es cierto que ya sabíamos que China es la segunda economía del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos. Pero parece que China es un punto de poder más grande de lo que pensábamos. «La economía de China es tan grande – y crece tan rápidamente – que es difícil leer correctamente el tamaño de su influencia en la escena mundial», aseguraba un artículo de la Universidad de Pensilvania sobre las guerras comerciales entre China y Estados Unidos,




El nuevo virus ya ha afectado a varias industrias, especialmente la tecnológica, por el cierre de fábricas para evitar el contagio de la enfermedad. El nuevo iPhone podría ser una de sus víctimas y su lanzamiento podría retrasarse. Microsoft ha asegurado que su producción de tabletas se está viendo afectada. Pero también está afectando a otras industrias más importantes, como la farmacéutica. En Estados Unidos, por ejemplo ya se se están preparando para faltas de existencias de ciertos medicamentos o de los compuestos necesarios para fabricarlos.

Y se espera que lo peor llegue en las próximas semanas, cuando la falta de componentes procedentes de China pueda obligar a cerrar fábricas también en Estados Unidos y Europa según un artículo publicado por la Universidad de Harvard. Así, según los autores, las cadenas de producción mundiales están tan tercerizadas que la mayor parte de las empresas ni siquieran entienden bien los riesgos a los que están sometidos los suministros de piezas o materiales clave que necesitan en sus propios procesos productivos. Y para evitar los costes de almacenamiento, los stocks suelen ser limitados (lo mínimo para cubrir entre 15 y 30 días de producción), dice la universidad, por lo que pasado ese tiempo el flujo se verá interrumpido.

dilluns, 15 de juliol del 2019

CONSUMO En tienda o en línea, ¿cuál de las formas de compra es más respetuosa con el medio ambiente?


Drones, robots, crowd-shipping y otros ofrecen nuevas opciones para resolver, en la tarea de llevar nuestras compras a casa, el complicado problema de la “última milla”.

¿Las compras electrónicas son nefastas para el medio ambiente? Algunos dicen que, con todos esos camiones que se dirigen a las zonas residenciales para entregar tu último aparato, prenda de vestir o libro, sí lo son. Pero los comerciantes de internet insisten en que la suya es la ruta más verde —es mucho mejor que tener que conducir hasta la tienda.

Entonces, ¿quién tiene razón? Y, ¿existen métodos incluso mejores? Es una cuestión determinante para el clima. Las ventas online representan una de cada siete compras minoristas en el mundo. En 2019, el valor de estas será de unos asombrosos 3,5 billones de dólares estadounidenses, una cifra que crece en más de una quinta parte cada año.




Varía enormemente la parte del total de la huella de carbono atribuible a la entrega de lo que compras. Pero, venga de donde venga tu última adquisición —sea de una fábrica en China o de tu región—, el transporte desde la tienda o el almacén a tu casa probablemente domina la huella de la entrega, asegura Alan MacKinnon, profesor de Logística de la Universidad de Logística de Kühne, en Hamburgo (Alemania), y autor de un nuevo libro, Decarbonizing Logistics.

dissabte, 25 de maig del 2019

ARGENTINA: La dictadura de los supermercados, un manual para descolonizar los sentidos


Llega a la Argentina el libro de la periodista e investigadora española Nazaret Castro, quien lleva más de una década viviendo en Latinoamérica. La dictadura de los supermercados: cómo los grandes distribuidores deciden lo que consumimos, será presentado hoy viernes 24 de Mayo, en el Museo del Hambre.

La obra editada por Akal y adaptada al contexto latinoamericano desvela cómo funciona la gran distribución moderna. Con datos precisos y ejemplos contundentes, Nazaret describe como el espacio y tiempo han sido modificados por las lógicas de los mercados y sus consecuencias e impactos sobre las subjetividades, el tejido social y político en un mundo globalizado y mercantilizado donde todo es convertido en mercancía para garantizar que un puñado de empresas decidan como deben funcionar las sociedades.




La autora relaciona el poder de las grandes corporaciones con el capitalismo globalizado y evidencia como esta forma de producción, distribución y consumo modernos impuestos –por un oligopolio depredador y perverso– generan sentidos de pertenencia y una dependencia que tiene que ver con el consumismo que responde a las lógicas de las obsolescencias programadas y percibidas. El consumo como condición y sentido de existencia hace que los seres humanos se relacionen de forma distinta –por medio de cosas– y, en este sentido, todo lo que tiene que ver con la esfera humana y ancestral es reemplazado por un ideario mercantilizado y marketinzado.

dijous, 7 de març del 2019

En marzo y siempre: 8M 2019, huelga feminista, también, de consumo





El próximo 8 de marzo volvemos a convocar y a estar convocadas a una huelga feminista general: laboral, de estudios, de cuidados y de consumo. Esta última, la huelga de consumo, tiene un especial valor para ayudarnos a tomar conciencia y hacer visibles nuestras críticas a las prácticas de producción, distribución y contaminación, que provocan grandes impactos ambientales, mercantilizan la vida y explotan o hacen invisibles trabajos de cuidados, usualmente llevados a cabo por las mujeres. 

Más en concreto, la huelga de consumo anima a no comprar, por ejemplo, ropa en H&M o fresas de los invernaderos de Huelva donde se explota a trabajadoras migrantes. El objetivo de estas propuestas no es acabar en un solo día con el orden económico neoliberal patriarcal (¡aunque no sea por falta de ganas!) sino permitir dar visibilidad a, por ejemplo, la última huelga de las trabajadoras textiles de Bangladesh, o denunciar la situación de las temporeras marroquíes de la fresa. De hecho, estos dos ejemplos no son casos aislados, sino que muestran una matriz común de la explotación capitalista del medio ambiente y los cuerpos y los trabajos de las mujeres, especialmente las marginalizadas por cuestiones de raza, clase, etc. 

dimarts, 5 de març del 2019

Guía sobre la huelga del 8M en el trabajo, la educación, los cuidados y el consumo


Los motivos que este 8 de marzo empujarán a las mujeres a la calle para clamar por la igualdad real son muchos porque la violencia que sufren las mujeres se encuentran en todas las esferas de la vida. La huelga feminista, que por primera vez se celebró en España el año pasado, va más allá de una huelga laboral al uso y amplía los márgenes para abarcar todos los ámbitos contaminados por el machismo




El movimiento feminista, que no es único ni uniforme, ha llegado a algunos consensos que facilitan la huelga del 8M. La Comisión 8M invita a todas las mujeres a secundar una huelga que tiene cuatro vertientes: laboral, educación, cuidados y consumo con el objetivo de que las mujeres puedan sumarse en los ámbitos que les atañen. La organización recuerda que esta lucha es parte de “un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, capitalista y depredador con el medioambiente, y que propone otras vidas y otros mundos radicalmente distintos”.


dimecres, 9 de gener del 2019

MINERÍA ECUADOR Megaminería en el país de los derechos de la naturaleza


Durante las últimas décadas, la conflictividad social y ecológica en torno a la explotación, la apropiación y el control de la naturaleza se ha exacerbado en América Latina, y en este marco la minería metálica a gran escala es una de las actividades más destructivas y violentas. Los impactos de la megaminería son devastadores, afectan las dimensiones materiales y simbólicas del territorio y alteran los metabolismos sociales en sus cinco procesos: apropiación, transformación, distribución, consumo y excreción.




Asimismo, la ocupación y militarización de los territorios indígenas y campesinos por parte de multinacionales extractivas opera como una suerte de terrorismo de Estado. La persecución, la criminalización y el asesinato de líderes indígenas, ecologistas y campesinos es un denominador compartido en el sur geopolítico (Martínez, 2013).

Incluso en países como Ecuador,[1] cuya Constitución reconoce los derechos de la naturaleza, el once por ciento del territorio nacional fue dado en concesiones para la megaminería con la reapertura del catastro minero en mayo de 2016.

divendres, 7 de desembre del 2018

ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA: “La sociedad de consumo nos empuja a consumos irracionales”


Esta semana tendrá lugar en Córdoba el Encuentro Internacional de Economías Transformadoras , promovido por Reas Andalucía y la Universidad de Córdoba. Conversamos con Brenda Chávez, experta en consumo y alternativas económicas y una de las ponentes del evento. 





¿Cómo puede ser transformador el consumo? 

El consumo puede ser una herramienta de transformación socioambiental poderosa, y de cambio del modelo productivo, si tomamos consciencia como consumidores y consumidoras del papel que posee en el engranaje de la economía actual y si apoyamos con nuestro dinero y nuestro consumo productos y servicios de empresas sostenibles, con impacto socioambiental positivo, porque así estaremos fomentando modelos productivos respetuosos, en comparación con el modelo productivo neoliberal, tanto con las personas, como con el entorno y las demás especies con las que compartimos el planeta. Así tejemos redes de cambio, ayudamos a consolidarse a las alternativas que ya existen al modelo productivo convencional y a sus impactos negativos, con un efecto transformador.

dilluns, 29 d’octubre del 2018

Malestar social en la urbe y el supermercado


La política circula por todos lados. Una persona que no puede pasear a su perro en un parque, alguien que no puede conseguir dinero en un cajero para comprar algo deseado, un tercero que se encuentra con un transporte público deplorable, uno más que quiere comprar un producto extranjero pero se ve impedido por una medida gubernamental. Alguien que tiene el dinero pero no puede consumir por desabastecimiento o por restricción, ya sea del mercado o del Estado, da igual. 




Algunos temen volver tarde a su casa por la inseguridad. Miedo al otro, a las calles mal iluminadas. Los y las que no quieren transportarse como ganado en un  metro abarrotado de personas. A quienes le molestan las manifestaciones o reclamos colectivos en el espacio público. A quienes les genera esa mezcla de temor y fealdad ver gente que duerme en la calle y que las esquinas estén atestadas de tipos o tipas que limpian el parabrisas del auto. Un transeúnte al que le da asco vivir en la urbe, pero la habita.



En algún momento esas cosas que parecían banales y que los políticos y las políticas colocaban en los últimos renglones de su agenda electoral se volvieron importantes.

dimecres, 24 d’octubre del 2018

ALIMENTACIÓN El consumo de alimentos como práctica democrática: “Cada vez que compro, voto”


La Asociación. Paisaje, Ecología y Género, lanza la campaña «Comer y cambiar, todo es empezar: Modelos prácticos de alimentación y consumo que nos cuidan y cuidan el planeta» en la que denuncia la insostenibilidad del actual modelo de consumo de alimentos y propone alternativas para alimentarse sin devorar el planeta. 




CADA MODELO ECONÓMICO GENERA UN MODELO DE CONSUMO

El neoliberalismo desarrolla el propio, de modo que toda actividad productiva, incluida la alimentación, responde fielmente al patrón imperante. 
Hay dos palabras que, por si solas, definen el modelo productivo hegemónico: «Mucho» y «deprisa». 

Hoy se producen pollos de carne aptos para el consumo en 42 días. Mientras tanto, se diseñan razas de vacas cuyos terneros engordan casi dos kilos cada día (1850 gr/día), y vacas lecheras de alta producción que dan 65 litros diarios (20.000 litros al año). 

Producir «Mucho y deprisa» se alcanza rompiendo las reglas del juego del planeta, de la vida y del sentido común. Se consigue haciendo trampas, cogiendo de allí para traer aquí, y no contabilizando ni la energía gastada en el proceso ni la reposición del daño ambiental y humano. 

dimecres, 12 de setembre del 2018

Happiness, la "felicidad" que nos vende el capitalismo


La publicidad y todo el Aparato Cultural del capitalismo, promociona la idea de que la “felicidad” se alcanza consumiendo, comprando, poseyendo tal o cual producto publicitado, acumulando objetos, teniendo privilegios por encima de otros seres humanos. En realidad el concepto de “felicidad” que promueve y vende el capitalismo es una estafa que está destinada a encadenar a los seres humanos a un vacío existencial que genera un constante “consumo compensatorio” por un lado; y que por otro lado potencia el individualismo, pulveriza la solidaridad, y aliena profundamente buscando impedir el cuestionamiento de un sistema cuya estructura es medularmente injusta.



Los conceptos de “felicidad” y de “éxito” que promueve el capitalismo están destinados a la perpetuación del capitalismo, están parametrados según la exaltación del hedonismo, del individualismo, del egoísmo, todo aquello que en definitiva legitime ideológicamente un sistema basado en la explotación y el saqueo. 

En el Capitalismo, hay una clase explotadora (que posee los medios de producción), y una clase explotada. La clase explotada es la clase trabajadora, la que tiene que vender su fuerza de trabajo para subsistir, y a la que los capitalistas le roban la plusvalía de su trabajo. La clase explotadora se enriquece en base a la explotación de las y los trabajadores, y en base al saqueo de la naturaleza.

dimarts, 3 de juliol del 2018

CONSUMO: ConSuma Consciencia, información clara para consumir con criterio


Son muchas las voces e iniciativas nacidas para fomentar un consumo más “responsable”, aunque estas propuestas no han penetrado en la sociedad de forma notable. Sin embargo, nos encontramos en una situación en la que nuestra huella ecológica hace imperante que reduzcamos nuestro consumo y transitemos hacia una economía baja en carbono. Además, nuestro modelo de consumo también contribuye a mantener las desigualdades sociales y la acumulación de poder en unas pocas manos con todas las implicaciones que esto conlleva.




Estas razones, junto con el alboroto informativo y la deslegitimación del concepto de “sostenibilidad”, han sido los motivos para la puesta en marcha de la plataforma ConSuma Consciencia. Se trata de una herramienta online que desnuda a las empresas y ofrece una radiografía de su esencia, más allá de las bondades que éstas quiera comunicar sobre sí mismas. Esta plataforma presenta información clara, rigurosa, transparente y comparable sobre el comportamiento de las corporaciones. Para ello, ConSuma Consciencia  recopila y sistematiza información pública actualmente disponible en la red, bien proporcionada por la propia entidad o por otras organizaciones públicas o privadas.

dissabte, 17 de març del 2018

CONSUMO: Consumiendo felicidad


En el Día Internacional del Consumidor nos planteamos si el consumo realmente sirve para conseguir la felicidad, o todo lo contrario.

Cuestionarnos la forma en que entendemos el consumo es la pieza clave para poder conocer a fondo su relación con la felicidad. Si hoy, en una buena parte del mundo no somos capaces de entender la felicidad sin vincularla a nuestro sistema de producción y consumo debemos intentar profundizar acerca de cuáles son las herramientas que utiliza este sistema para hacernos creer que cuanto más participemos en él, más felices seremos.



Mercantiliza nuestra vida. Todo es susceptible de compra y venta, menospreciándose así el papel de la comunidad y los valores de la cooperación, lo colectivo y la solidaridad, que precisamente serían los secretos del éxito de nuestra especie. 

dimarts, 10 d’octubre del 2017

La era detox por Ignacio Ramonet


El fenómeno se está extendiendo. En nuestras sociedades desarrolladas, un número cada vez mayor de ciudadanos se plantea modificar sus modos de consumo. No sólo de los hábitos alimentarios, individualizados ya hasta tal punto que resulta prácticamente imposible reunir a ocho personas en torno a una mesa para comer un mismo menú. Sino del consumo en general: la vestimenta, la decoración, el aseo, los electrodomésticos, los fetiches culturales (libros, devedés, cedés), etc. Todas aquellas cosas que hasta hace poco se acumulaban en nuestros hogares como señales más o menos mediocres de éxito social y de opulencia (y hasta cierta medida, de identidad), ahora sentimos que nos asfixian. La nueva tendencia es a la reducción, al desprendimiento, al despojo, a la supresión, a la eliminación... En suma, a la desintoxicación. Al detox, pues. Como si comenzara el ocaso de la sociedad de consumo –establecida en torno a los años 1960 y 1970– y entráramos en lo que se empieza a llamar la “sociedad del desconsumo”



La toma de conciencia ecológica, la preocupación general por el medio ambiente, el temor al cambio climático y, en particular, la crisis económica del 2008 que con tanta violencia golpeó a los Estados ricos, han influenciado sin duda esta nueva austeridad zen. Desde entonces se han divulgado por las redes sociales muchos casos espectaculares de detox anticonsumista. Por ejemplo, el de Joshua Becker, un estadounidense que decidió hace nueve años, con su esposa, reducir drásticamente el número de bienes materiales que poseían para vivir mejor y lograr la calma mental. En sus libros (Living with Less, The more of Less) y en su blog “Becoming minimalist” (www.becomingminimalist.com/), Becker cuenta: “Limpiamos el desorden de nuestra casa y de nuestra vida. Fue un viaje en el que descubrimos que la abundancia consiste en tener menos”. Y afirma que “las mejores cosas de la vida no son cosas”.

dissabte, 8 de juliol del 2017

CÓMO ALIMENTAR UN CONSUMO TRANSFORMADOR


La perspectiva del consumo responsable y transformador, su narrativa y su desarrollo práctico, se cristaliza en los últimos años desde los movimientos ciudadanos como respuesta al contexto de aplastante globalización. Cuando el pico del petróleo es un hecho, en el mundo ya hay más población urbana que rural y el modelo de desarrollo pretende alimentar antes al mercado y la especulación que a las personas, no cabe más que trabajar en el desarrollo de otros modelos, desde una perspectiva que tenga en su centro las necesidades reales, tanto humanas como del planeta.




Los orígenes de esta realidad se remiten a mucho antes. Es después de las dos grandes Guerras Mundiales, previendo una futura época de paz y un aumento de la población mundial, cuando se diseña lo que terminaría siendo la fórmula de producción y consumo validada por el modelo de desarrollo capitalista.

Esta fórmula aplica principios muy claros, especialización en la producción, materia prima abundante, homogeneizada, con precios bajos y una ciudadanía que comienza a tener igual valor como mano de obra en la producción que como consumidora. La herramienta para regular esta fórmula: el MERCADO, pero el mercado con mayúsculas. Esto es, un mercado global controlado por instancias muy alejadas de la ciudadanía de a pie, que prioriza valores como la competitividad o la exportación frente a otras lógicas más cercanas a las personas.

dissabte, 22 d’abril del 2017

Día de la Tierra 2017: pocos motivos de celebración


Greenpeace ha hecho pública una comunicación relacionada con el Día de la Tierra (22 de abril), porque debería ser una fecha para rendir homenaje al planeta y sin embargo, en este 2017 no parece haber muchos motivos para la celebración.

Argumenta la oenegé que empezábamos el año con la investidura del ‘antiambientalista’ Donald Trump como presidente del segundo país más contaminante del mundo y, tan sólo cuatro meses después, en nuestro país se anunciaba el recorte del 45 % a los presupuestos destinados al cambio climático.

Con estos datos, desde Greenpeace advierten que se debe aprovechar este Día de la Tierra para poner el foco en siete de las principales amenazas medioambientales del momento que, inevitablemente, empeorarán si no se toman medidas oportunas y urgentes.




Avanza el cambio climático

Desaparecen las abejas y con ellas nuestra comida

Mares de plástico

Menos verde

Consumiéndonos

Guerra y paz

Trump and friends



divendres, 26 d’agost del 2016

La nueva medida de todas las cosas: el carbono

 La devastación ambiental que caracteriza nuestro tiempo no tiene precedentes en la historia del planeta ni las culturas. Han habido civilizaciones que han provocado desastres ambientales, pero nunca antes se habían mundializado, desequilibrando los propios flujos y sistemas naturales que sostienen la vida en el planeta. El  capitalismo y su “civilización petrolera”, el modelo de producción y consumo industrial, basado en combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón) provocó este desastre en poco tiempo, acelerado en las últimas décadas.




Los problemas ambientales son graves, con fuertes y desiguales impactos sociales y el cambio climático es uno de los principales. Pero no son causados por toda “la humanidad”. Más que la era del antropoceno, como algunos la llaman, vivimos la era de la plutocracia, donde todo se define para que los muy pocos ricos y poderosos del mundo puedan mantener y aumentar sus ganancias, a costa de todo y todos los demás. Esta absurda injusticia social, económica, ambiental, política, requiere de muchas armas para mantenerse y una de ellas es la guerra conceptual. Inventar conceptos que oculten las causas y características de la realidad, que desvíen la atención de la necesidad de cambios reales y profundos y mejor aún, que sirvan para hacer nuevos negocios a partir de las crisis.

dilluns, 15 d’agost del 2016

Agroecología frente al oligopolio alimentario

En muchas ocasiones se dice que estamos hartas de que las alternativas de consumo de alimentos ecológicos sean eso, alternativas, cuando el deseo es convertirse en dignas competidoras del oligopolio alimentario. Estudiar los límites y oportunidades de crecimiento de estas iniciativas es un reto; lo que está claro es que por el estómago se puede conquistar a más gente y hay proyectos que ya se plantean la escalabilidad.




Desde hace un tiempo, el número de grupos de consumo sigue creciendo. Pero ¿es suficiente? Mariano González, de La Ecomarca, se pregunta “cómo lograr dar el salto desde los pequeños consumos dispersos y un tanto marginales hasta constituirse en un modelo que compita y arrebate la hegemonía al modelo de consumo actual”.

Nestlé intenta lavar su imagen con el respeto al medioambiente con nuevas campañas publicitarias

Nestlé lanza una campaña en TV relacionada con varios de los productos de su marca: Eko Bebamos de la Naturaleza, Aventura en el Trópico de Bonka y Solís, Cultivando un Futuro Mejor. En los diferentes spots muestra una imagen de la empresa o de los productos que comercializa como sostenibles o respetuosos con el medioambiente y la sociedad. No obstante, como podremos ver en el informe, las prácticas empresariales de Nestlé distan mucho de ser respetuosas con el medio y por este motivo Ecologistas en Acción ha seleccionado a Nestlé como finalista en la categoría “Lavadora verde” de los Premios Sombra a la peor publicidad.




una tendencia cada vez más habitual que las multinacionales más depredadoras en sus prácticas empresariales busquen mejorar su imagen de cara a sus potenciales consumidores. Este año, Nestlé, con motivo de su 150 aniversario, ha puesto toda la carne en el asador con una serie de anuncios que alardean sobre sus valores ecológicos y su respeto al medioambiente.