El resultado del plebiscito del 2 de octubre señaló las dificultades para la implementación de los acuerdos de paz y los actores que buscarán obstaculizarla. Superada esta situación con el Nuevo Acuerdo[1] y con la perspectiva de refrendación parlamentaria, la etapa de concreción de lo acordado será la más crucial y compleja, puesto que deberán desarrollarse las reformas pactadas para el mundo rural colombiano y para la apertura democrática e incorporación a la vida civil de la insurgencia. Los contenidos de los acuerdos requerirán muchas transformaciones institucionales y legales que deberán incluirse en el bloque constitucional del país y, en especial, requieren conseguir un nuevo consenso social incluyente de todos los sectores políticos y sociales.
 |
La gran incógnita de la implementación del acuerdo de paz y las alternativas de izquierda
El discurso del uribismo es el de la venganza y búsqueda de sometimiento de la insurgencia, desconociendo su estatus político y el proceso de paz en su conjunto. El acuerdo no es un acta de capitulación ni de rendición de la guerrilla, por eso el uribismo pretende construir un relato electoral en torno al desconocimiento del tratado de paz. Tal escenario exige una interacción de las élites proclives a la paz, y de los sectores populares que están a favor de los acuerdos capaz de hacer frente al planteamiento de las fuerzas más reaccionarias que intentarán llevar al país a la violencia o a la venganza contra los excombatientes, tal como ocurrió en el pasado con la Unión Patriótica y, posteriormente, con el Movimiento 19 de abril M19.
Se equivocan, entonces, quienes piensan que el proceso de paz termina con la firma de un tratado o un documento. Los acuerdos deben desarrollarse en los territorios y la sociedad entera debe generar una transformación cultural y democrática para que la paz sea una realidad a mediano plazo.
|
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada