diumenge, 2 de desembre del 2018

MÉXICO_ López Obrador, una afortunada incógnita


Quizá no sea tan fácil apreciar desde el exterior lo más valioso que la elección de López Obrador nos ha regresado: la posibilidad de tener un futuro. Los largos meses que han transcurrido desde la elección hasta este 1 de diciembre en que López Obrador asume el poder han estado, por otra parte, repletos de mensajes ambiguos y contradictorios.

Andrés Manuel López Obrador es una afortunada incógnita para México. No es Hugo Chávez ni Evo Morales, no se parece demasiado a Inazio Lula da Silva ni le brota a flor de piel la esencia humanista de Pepe Mujica. No posee los rasgos más cuestionables del venezolano o del boliviano, pero tampoco algunas de las cualidades del brasileño o del uruguayo.


Bandera mexicana de luto por las acciones durante el mandato Peña Nieto.

Es, sí, un animal político que respira por la izquierda, como ellos, pero lo hace a su propio ritmo y con un estilo único. Así que incluso a unas horas de que rompa con el modelo conservador y profundamente corrupto de gobierno que ha dominado en México en los últimos 70 años, es imposible predecir cuál será el resultado de su gestión como presidente de la República.

López Obrador, el nieto de José Obrador, un cántabro que llegó a México a principios del siglo XX buscando mejores horizontes, no es en realidad un hombre de izquierda, aunque millones de mexicanos lo han (lo hemos) querido ver así.


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