En el nuevo número de La Marea abordamos el incómodo debate sobre la muerte digna y la disponibilidad de la propia vida: desde la situación en España al recurso internacional de algunas familias.
Todos sabemos que nos vamos a morir pero es difícil aceptarlo. La sociedad occidental suele dar la espalda a la muerte y cuesta hablar de ella con naturalidad. Es vertiginoso pensar en dejar de existir, y no saber cómo será el fin de nuestras vidas ni qué implica que acaben. Lo que sí conocemos, independientemente de las creencias legítimas de cada persona, es lo que sucede cuando estamos vivos.
Y cuando alguien decide que quiere dejar de sufrir, que no desea que le laven otras personas, que no quiere respirar mediante una máquina… En resumen, cuando alguien opta por el “buen morir” debería tener el derecho a disponer de su propia vida. Hay que hablar de la muerte sin complejos ni tapujos porque sucede todos los días. Y es urgente, por tanto, poner en marcha una ley que regule la eutanasia y el suicidio asistido

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