La crisis desatada por la pandemia de Covid-19 tiene un carácter doblemente global: es a la vez mundial y multidimensional (no es solamente sanitaria, sino también económica, social, política, ideológica, psicológica, etc.). Dado este carácter, desestabiliza profundamente el poder capitalista en sus diversos componentes, desafiándolo a renovarse, inventando y desarrollando nuevas modalidades, ya que las viejas y conocidas han sido desestabilizadas.
Pero esta crisis constituye, al mismo tiempo, un desafío para todas las fuerzas anticapitalistas, un desafío que también es doble. Desde un punto de vista defensivo, debe anticipar la aplicación de esas nuevas modalidades de dominación capitalista, buscando al mismo tiempo, con un enfoque ofensivo, aprovechar el debilitamiento coyuntural del poder capitalista para hacer evolucionar el equilibrio de fuerzas que está hoy a su favor, e incluso abrir brechas capaces de ampliarse hacia perspectivas revolucionarias.
Las siguientes líneas no tienen otra ambición que la de presentar algunas tesis relativas a ambos aspectos de la crisis y la de contribuir a la discusión ya planteada sobre este tema en las filas anticapitalistas
Cualquier ejercicio de este tipo conduce a una distinción entre diferentes escenarios posibles. Suponiendo que el equilibrio de poder entre capital y trabajo sea el factor clave para determinar lo que sucederá entonces, e incluso a partir de ahora y hasta entonces, es posible distinguir tres escenarios, entre los cuales, obviamente, no podemos excluir las combinaciones parciales.
Escenario 1: La reanudación neoliberal de los negocios como de costumbre
Presupone que las relaciones de fuerzas entre el capital y el trabajo seguirá siendo cómo lo ha sido globalmente en las últimas décadas, es decir, fundamentalmente favorable al capital. Y ésta es claramente la perspectiva en la que se han situado los gobiernos actuales, que ya han puesto en marcha los medios necesarios para ello...
Escenario 2: Un giro neo-socialdemócrata
La gestión calamitosa de la crisis sanitaria por parte de los gobiernos, que probablemente se prolongue o que incluso se agrave cuando se levanten las medidas de confinamiento, las medidas de austeridad que tal vez adopten para reactivar la economía, los intentos de reactivar y de ampliar el programa de reformas neoliberales que pautaron la agenda antes de la presente crisis, todo ello puede provocar, por reacción, que los movimientos sociales les pidan cuentas de su responsabilidad en este asunto y los obliguen a cambiar sus orientaciones anteriores...
Escenario 3: abrir brechas en la perspectiva de una ruptura revolucionaria
Por lo tanto, puede concebirse un tercer escenario, aunque a priori parece incluso más improbable que el anterior. Parte de la hipótesis de que cuanto más profunda es la crisis del modo de producción capitalista, cuanto más manifiesta sus contradicciones irreconciliables y sus límites infranqueables, más crea las condiciones para la apertura de brechas a través de las cuales pueden avanzar las fuerzas sociales y políticas que luchan por una ruptura revolucionaria, que encuentran su base natural en los trabajadores (obreros y empleados, de todos los sectores y ramas), que hoy en día definen al proletariado...

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