dimarts, 28 d’abril del 2020

Multinacionales Soberanías populares frente al autoritarismo neoliberal


Que la supervivencia del capitalismo nunca ha sido pacífica hace tiempo que lo sabemos, pero en las últimas décadas hemos visto cómo la maquinaria violenta del capital se ha vuelto a poner en marcha con toda su crudeza. Si los 70 y 80 fueron los años del ajuste estructural y los golpes de estado y el post 2001 fue la época de la securitización de los conflictos y las guerras de “espectro completo”; tras la crisis de 2008 se expandió –o reinventó– un neoliberalismo autoritario que profundiza la inseguridad y la militarización del que ningún territorio está a salvo. Llegando al 2020 con un escenario en el que la supervivencia del capitalismo está marcada por la necropolítica, es decir la gestión de la muerte y el miedo dentro del sistema capitalista global, y en el que nos enfrentamos inevitablemente a los límites del planeta. En este contexto reaparecen de forma más o menos tímida discursos y prácticas autoritarias y (neo)fascistas que se extienden tanto en las instituciones como en la sociedad[1].



Escalada autoritaria y violenta del neoliberalismo

La normalización de la violencia del sistema, se da en un contexto de profundización del "fascismo social", crisis de las democracias liberales, desmantelamiento del orden internacional de la posguerra fría y vaciamiento de los derechos humanos. 

La constatación de estos hechos lleva a Marina Garcés a afirmar que vivimos un “tiempo póstumo”, en el que hemos asumido que “todo se acaba”, es decir la inseguridad y precariedad llevadas al extremo, ya no solo no sabemos si mañana tendremos casa o trabajo, tampoco sabemos hasta cuándo tendremos planeta o la vida será vivible. Ante esta “ideología póstuma”, que permea desde las relaciones hasta la política, la economía y la cultura, es urgente confrontar el miedo y la inseguridad, pero sobre todo superar la resignación y recuperar la capacidad de gobernarnos, de decidir sobre nuestras vidas, tejiendo alternativas a la explotación y despojo capitalistas desde lo concreto y cotidiano hasta lo macro estructural.

Soberanías populares, una salida en disputa

Un hilo del que tirar para hilvanar este tiempo de lo vivible, para llevar a la práctica la desobediencia al tiempo acabado, al no hay alternativa, lo podemos encontrar en las propuestas que proponen recuperar la capacidad de gobernarnos, de decidir sobre aquello que afecta nuestras vidas y de resolver las necesidades individuales y colectivas con alternativas adecuadas a cada contexto. Propuestas que plantean la necesidad de recuperar soberanías en plural, no como una proclama vacía destinada a defender patrias y fronteras, sino como una forma de dejar de depender de grandes proyectos de progreso y de acercar la toma de decisiones a nuestros espacios cotidianos, relocalizando y descomplejizando los procesos socioeconómicos

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