
Una primera visión general del panorama, nos revela a dos corrientes con peso propio en las políticas integracionistas. Una, liderada por el proyecto del capitalismo autónomo y la otra que se propone el camino al socialismo. Ambas visualizan, con diferentes matices, como oponente principal a sus aspiraciones, al imperialismo yanqui y sus aliados del norte. Una tiende a negociar, la otra a confrontar; una la lideriza el gobierno en alianza con la burguesía nacional y la otra el gobierno con el protagonismo de las fuerzas populares. En la primera corriente ubicamos a Brasil y Argentina, y en la segunda a Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Ecuador. Uruguay y Paraguay parecen inclinarse más hacia la primera corriente. Algunas pequeñas islas del Caribe a la segunda.
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