El caos aéreo en Europa causado por una nube de cenizas de 6 a 10 kilómetros de altura de la erupción volcánica en el glaciar islandés de Eyjafjalla es un fenómeno sísmico y económico vinculado al calentamiento global. También es un llamado de atención a los ominosos impactos en la biosfera de una guerra nuclear. Los registros geológicos e históricos son vitales para evaluar la frecuencia y magnitud de estos eventos y para elaborar y calibrar modelos de computación sobre el uso del arsenal nuclear.Por ejemplo la erupción del volcán islandés Laki de 1783 lanzó a la estratosfera (entre 12 y 50 kilómetros) tal cantidad de dióxido de azufre que causó frío, oscuridad y sequía al producir gotas de ácido sulfúrico que bloquearon la luz solar,
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