Los atláteres de la globalización económica defendían la autorregulación de los mercados. Ya vemos las consecuencias: una crisis mundial galopante bajo el imperio de la rapiña de tramposos, estafadores y corruptos. ¿Quién gobierna este mundo?: ¿Los Estados o las multinacionales? Estas campan a sus anchas como el caballo de Atila (por que si habláramos de África…). Y ahí tenemos una y otra vez los resultados.No se trata tan solo de juzgar por lo civil y lo criminal a BP, ya que bien podría haber sido otra empresa la causante del desatino. Lo que realmente debemos plantearnos es si debemos poner ante un tribunal de justicia a todo un sistema capitalista que nos lleva hacia el abismo.
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