El escarnio alcanza límites insólitos, pero no debemos alterarnos -se repite-, dado que la situación de emergencia lo justifica todo, incluidas las mentiras descaradas antes, durante y después..., como las eternas promesas de progreso y salvación. La paradoja es que se adoptan “medidas excepcionales” en el terreno social, pero nunca en el político y el económico, bien protegidos en sus inercias.

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