Si no repercute en el país en el que opera, ni del que procede, ¿adónde va el dinero?
Al bolsillo del accionista y los grandes ejecutivos. En 2010, con ese récord histórico, el 70% de los beneficios fue en dividendos a los accionistas. Eso sin contar los sueldos millonarios de sus directivos, como el de su presidente, que se calcula ronda los 10 millones de euros anuales. Todo el rato tratamos de desmantelar el mito de “nuestras empresas” por el mundo, esas empresas son propiedad de sus accionistas y les rinden beneficio a ellos, a sus grandes ejecutivos y a los políticos que las favorecen y que luego forman parte del entramado de puertas giratorias del que beneficiarse.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada