Mirando las estrellas, perfectos lunares sobre el rostro del cielo, Mafalda se preguntaba: ¿por qué habiendo mundos más evolucionados yo tenía que nacer en éste? Hace poco me tropecé con un titular que me recordó la duda de Mafalda, decía: “con tres días de paz en el mundo se podría proporcionar una educación primaria básica para todos los niños de países de bajos ingresos”. Lo declaró Renato Opertti, coordinador del programa de Construcción de Capacidades Curriculares de la ONU. Sí, es cierto, educamos al mundo con tres días sin ejercitar el fructuoso negocio de la guerra.


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