dimecres, 24 de setembre del 2014

¡Es la voluntad de Dios!


Los conflictos religiosos son irracionales. Cada bando cree en una verdad absoluta y considera de forma automática a todos los demás como infieles enemigos del único Dios verdadero. No puede haber compromiso entre verdaderos creyentes convencidos de luchar por Dios y que reciben sus órdenes directamente del cielo. Al grito de "¡Es la voluntad de Dios!", los cruzados masacraban a musulmanes y a judíos. "¡Allah es el más grande!", proclaman los musulmanes fanáticos y decapitan a sus enemigos. "¿Quién es como tú entre los dioses?", gritaban los macabeos mientras exterminaban a todos sus compatriotas judíos que habían adoptado las costumbres griegas.

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