La madre de todas las fosas ha quedado pues, al descubierto. En ella no aparecen restos humanos. Lo que habita en esa y en todas las fosas, son los restos putrefactos del sistema. La desaparición forzada de 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa y la muerte de seis de sus compañeros y otros civiles por mano de las fuerzas encargadas de la protección ciudadana, ha puesto en evidencia lo que a gritos y desde hace décadas se ha venido denunciando: el Estado no sirve al pueblo, sirve a los intereses de sus enemigos de clase.

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