La llamada “revolución cultural” de Gadafi, en 1973, pasó por la prohibición de libros cuyos principios no sintonizaran con los de su “Libro Verde”. Entre otros muchos, se destruyeron volúmenes sobre la lengua y cultura amazigh (bereber) y se desmanteló la primera asociación de esta comunidad en Libia. En palabras de Gadafi, los amazigh no eran sino “hijos de Satanás”, además de “un engendro del colonialismo para dividir Libia”. El uso del tamazight, su lengua, así como todo nombre no árabe quedaron prohibido

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