El acuerdo sobre el programa nuclear iraní fue recibido como una bomba en varias capitales del Próximo y Medio Oriente, particularmente en Tel Aviv y Riad, los dos mayores enemigos de Irán. Tanto Israel como Arabia Saudita consideran el acuerdo como una catástrofe para sus intereses y razones no les faltan. Con el acuerdo, la República Islámica sale del ‘club de los malditos’,legitimada políticamente, fuerte militarmente y con un abanico extenso de posibilidades económicas, comerciales y científico-técnicas, fundamentadas en los enormes recursos energéticos del país.
Apenas terminadas las reuniones, los gobiernos de Rusia e Irán anunciaban la puesta en marcha de decenas de proyectos conjuntos, desde la construcción de centrales nucleares al desarrollo de yacimientos de hidrocarburos, pasando por construcciones ferroviarias y un incremento exponencial del comercio. Producción de maquinaria pesada, aviación, generación eléctrica, astilleros, productos agrícolas y alimenticios, etc.

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