¿No cabe pensar ya en otra Europa que nada tenga que ver con competitividad, crecimiento exponencial, reducción de costes laborales y beneficios como máxima prioridad? ¿No es hora de otra Europa sin Juncker, Merkel, Tusk, Dijsselbloem, Schäubel y demás ralea? En la UE un 75% no cree que las cosas vayan bien, solo una cuarta parte de ciudadanos confía en su gobierno y dos tercios no se fían ni un pelo de la propia Unión. Hay qué dar otro paso. Olvidarnos de esta UE para empezar a construir otra más justa, más democrática. Otra Europa que no esté al servicio del sector financiero, los mercados y las transnacionales
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