dijous, 13 d’agost del 2015

América Latina: Fin de un ciclo



Sudamérica vive con gobiernos denominados “progresistas” formados por personas que no pertenecientes a las clases dominantes pero que son también independientes en buena medida de los sectores populares


Los gobiernos “progresistas” dirigen países capitalistas dependientes, productores de materias primas. No han tocado sino muy tangencialmente las bases del poder de las oligarquías locales y del capital financiero internacional que controla sus respectivas economías y siguieron aplicando fundamentalmente una política neoliberal a la que agregaron algunas políticas distributivas para sostener el mercado interno y medidas asistencialistas para reducir la pobreza y mantener el consumo

 Pero los gobiernos “progresistas” no están preparados desde ningún punto de vista –ideológico, organizativo, moral- para una política que de forma consecuente y seria adopte medidas parciales que afecten al gran capital: nacionalización de los bancos, control de cambios, medidas de reforma agraria y o de reestructuración del territorio para privilegiar trabajo, defensa del agua y del ambiente, consumos populares, monopolio estatal del comercio exterior, control del lavado de dinero, por ejemplo. Ellos temen más la movilización popular de sus mismas bases de apoyo que caer superados por  la derecha que, en todo el mundo, pisotea todo en su ofensiva como lo demuestra el ejemplo de Grecia. 

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