divendres, 7 d’agost del 2015

La trata.



En nuestras sociedades, la libertad amenaza a las estructuras de poder. Por ello, en función de limitarla se construye todo un entarimado complejo de leyes y prohibiciones, se veda el acceso al pensamiento a través del control de la educación y las comunicaciones, se constriñe el libre albedrío por medio de las doctrinas políticas y espirituales, haciendo de la masa un instrumento al servicio de los poderosos. Y entonces se le llama libertad a un orden diseñado para perpetuar ese poder.

Pero esto que se observa a nivel general, en más de la mitad de la población —el gran segmento femenino— tiene características mucho más severas. Se calcula que más de las dos terceras partes de las víctimas de trata —lo cual es un estado de esclavitud, por tanto pérdida total de libertad— a nivel mundial, son mujeres. En esta mitad de la población el concepto de libertad, con su aura de realización, independencia y autosuficiencia, resulta ser una quimera, si no una burla cruel.

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