Los trabajadores y trabajadoras tenemos la obligación de negarle a Wall Street y sus a lacayos coloniales la potestad para imponernos sus soluciones a la deuda pública. Negarnos a pagar esa deuda ilegal es fundamental para atender la urgente emergencia social que vivimos como consecuencia. No podemos permitir que se continúe anteponiendo el interés de los bonistas a nuestras necesidades. En la lucha contra el pago de la deuda la clase trabajadora debemos construir la democracia radical e independencia política y económica del pueblo. Solo la república radicalmente democrática nos abrirá un camino acorde a nuestros intereses como clase.

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