dilluns, 2 de novembre del 2015

¿Debe el mercado modelar a los niños, a los jóvenes y a los docentes?




Pero es que además cabe preguntarse si es el mercado el que debe modelar a nuestros niños y niñas, a nuestros docentes, o si es la ciudadanía la que debe decidir cuáles son los perfiles profesionales necesarios para que todos podamos llevar una vida más saludable, más digna, más feliz.

¿Quién dejó fuera de la escuela los cien lenguajes del niño, el contacto con la tierra, la risa y el juego, la creación artística, la curiosidad y la duda, la calma y la conversación, el cuidado de los otros? ¿Cuándo y cómo la pregunta ‘para qué’ pasó a ser una pregunta revolucionaria?

Reclamamos una escuela que forme personas libres, responsables, críticas. Personas que se sepan interdependientes y ecodependientes. Y a quienes no haya rutina escolar ni evaluación externa capaces de robarles la conciencia.

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