El candidato y rival de Hillar Clinton a las primarias del Partido Demócrata se presenta como la única opción para una “revolución política” en EE UU.
A ojos europeos, cuesta imaginar a un candidato a la presidencia de EEUU cuyo sistema de valores se enmarque en lo que a este lado del Atlántico se entiende como propio de un político de izquierdas. No en vano, hablamos de un país en el que el ala más dura del Partido Republicano acusó a Barack Obama de comunista por tratar de poner en marcha algo parecido a una Sanidad universal, y en el que aún resuenan los ecos del feroz macarthismo que durante los años 50 desató una caza de brujas contra todo aquel que mostrase el más mínimo interés en una manera diferente de entender el intocable sistema capitalista.
Por eso, cuando Bernie Sanders se definió a sí mismo como “socialista”, muchos mostraron cierta incredulidad, cuando no cierto desdén y menosprecio, a sabiendas de que el término asusta, por sí mismo, a buena parte del electorado estadounidense.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada