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| Iván Velásquez jefe de la Cicig |
El título del presente artículo, intencionalmente erróneo, es provocador. A partir de que se produjo ese encomiable movimiento de indignación ciudadana, que no hubiera sido posible sin el rol meritorio que ha jugado la Cicig y el respaldo de la embajada norteamericana, la Comisión ha pasado a ser, con toda legitimidad, una heroína nacional, especialmente quien la preside, don Iván Velásquez.
Pero ahora Iván Velásquez comienza a caer en infortunio. Se atrevió a hablar de algo que en Guatemala es tabú: los impuestos. Todos queremos un Estado capaz de cumplir con su razón de ser, el bien común, y sus competencias constitucionales, pero nos duele aportar los recursos que le posibiliten alcanzar estos propósitos.
Ahora bien, no hay que confundirse, aunque obviamente a nadie le guste pagar impuestos y por muchas cajas de resonancia que existan, la principal y determinante resistencia es la de los empresarios organizados. Aquí nunca es el momento apropiado para hablar de este tema

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