El daño producido por la soledad es equiparable a fumarse quince cigarrillos diarios. Lo sostiene Julianne Holt-Lunstad, autora del estudio Social Relationships and Mortality Risk: A Meta-analytic Review. La razón, apunta, se encuentra en que la falta de relaciones sociales y afectivas hace aumentar el estrés y empuja a la persona a un estilo de vida menos saludable. Por el contrario, “cuando alguien se siente conectado a un grupo, se sabe responsable de otras personas y ese sentimiento de tener un objetivo, de tener un propósito, se traduce en cuidarse más y tomar menos riegos”, afirma.
La investigación de la profesora Holt-Lunstad alerta sobre la gran cantidad de personas que viven solas en los países occidentales, en su mayoría ancianas. Solo en España, la cifra asciende a 1,5 millones, según datos de la Fundación Amigos de los Mayores.

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