dimarts, 1 de desembre del 2015

Black Friday y Banco de Alimentos, las dos caras de la misma moneda



La solidaridad gestionada de manera privada interesa, y mucho, al sistema capitalista. Estamos ante un negocio vendido como social que juega en dos campos diferentes pero complementarios: ofrece amparo estético a la pobreza obviando las causas objetivas de la realidad social y política que la origina, al tiempo que lava la imagen de grandes empresas que tendrían bastante que ocultar en sus actividades y praxis cotidianas.

Nunca hay que dejar que los pobres piensen por sí mismos, ni tampoco que la gente corriente despierte de su marasmo consumista. La solidaridad alentada en la trastienda por las propias marcas transnacionales solo busca maquillar su fachada y sacarnos los cuartos anonadados ante tanta belleza moral y emocionalista. Para vender más, todo está permitido, hasta convertir en mercancía la miseria de los pobres.

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