dijous, 17 de desembre del 2015

Como consumidores tenemos un gran poder en nuestras manos


Tengo la impresión de que una parte importante de la sociedad española todavía no es consciente de las terribles secuelas del dominio apabullante del neoliberalismo. ¿O no lo son el que los valores vigentes e incuestionables sean la insolidaridad, el individualismo y el sálvese quien pueda? 

La solidaridad, el altruismo, la empatía hacia los otros seres humanos son valores que no cotizan. Hoy de lo que se trata es sacar el máximo beneficio posible en una sociedad en la que todo está en venta: la tierra, la vivienda, la sanidad, la educación, el aíre, el trabajo…

 Como el trabajo es una mercancía más, que se valora en función de la oferta y la demanda, al ser tan abundante, existen muchos parados y muchos precarios. Cualquier cosa es susceptible de ser sacado al mercado, si hay posibilidad de sacar beneficio. Todo es válido. El fin justifica los medios.

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