dimecres, 9 de desembre del 2015

GUATEMALA: La peste que nos habita



La corrupción se ha infiltrado hasta en los espacios más recónditos de la sociedad. Está metida como un virus indestructible y a pesar del rechazo natural de la sociedad a un hecho contra el cual es incapaz de actuar –por ser una de las aristas del poder- termina acomodándose a sus métodos y cediendo a la fuerza de su inevitabilidad.

Como un hecho extraordinario, este año se produjo una importante reacción ciudadana a esta inveterada costumbre de abusar del poder, para acumular fortunas gracias a la opacidad del manejo de los dineros del Estado. Como resultado cayeron gobernantes, ministros y funcionarios de confianza cuyos expedientes pronto revelaron el tamaño de sus delitos. Sin embargo, esa corrupción enquistada hondo en el tejido institucional continúa midiendo fuerzas con un sistema de justicia debilitado a propósito por quienes se benefician de ello.

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