Es posible un mundo sin pobreza y, sobre todo, sin miseria, señala el profesor José Carlos García Fajardo en este artículo de opinión, pero antes de crearlo, tenemos que ser capaces de imaginarlo porque nada grande se ha hecho realidad si alguien no lo soñó primero.
Toda persona tiene derecho a encontrar alimento, trabajo, vivienda y cuidados sanitarios, así como a disfrutar de una pensión que asegure su vejez en dignidad y afecto en el seno de la comunidad que, de una manera u otra, ha contribuido a construir.
Así es y no porque así nos parezca, es un principio connatural al hecho de ser persona. De ahí surge el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.
El ser humano no ha nacido para cuidar de sí mismo únicamente, sino para participar en la comunidad.

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