dilluns, 14 de desembre del 2015

Una isla llamada Chile



La crisis que afecta a las relaciones entre Chile y Bolivia no es sólo un problema del presente. Se trata de un problema del pasado y del presente, que condiciona nuestro futuro. Carecer de relaciones diplomáticas con un país vecino es una grave anomalía, impensable para un país miembro de la OCDE.

Ambos países ganarían si Bolivia recobrara una salida soberana al mar. La primera y más notoria ganancia de Chile sería recuperar un lugar en el mundo, como un país que tiene una política exterior creíble, basada en la unidad e integración de los países de América Latina y el Caribe, que no tiene litigios pendientes con sus vecinos y que es merecedor de respeto y confianza universal. 

Hasta que eso ocurra, y mientras la política exterior se continúe definiendo con criterios chovinistas y partidistas, no resolveremos esta crisis que ensombrece la marcha general de nuestra nación.

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