La decisión fue tomada por las autoridades de la ciudad de Schwerte, en la región del Ruhr, debido al aumento del número de refugiados.
“La decisión es adecuada. No puede ser que todos los edificios sigan siendo un tabú 70 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial”, manifestó el sábado el alcalde de Schwerte, Heinrich Böckelühr.
Los refugiados, algunos de los cuales han estado viviendo en el campo durante varios meses, reciben 135 euros al mes por parte del Gobierno para alimentación y necesidades mientras esperan ser trasladados.

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