dimarts, 2 de febrer del 2016

300 días de bombas en Yemen

Un espeso silencio, del que sólo se escapa alguna noticia por sus escasas grietas, oculta los crímenes que la coalición liderada por Arabia Saudí –con la complicidad de EEUU




Se ha querido vender la guerra del Yemen bajo dos mentiras. La primera es que no quedaba otra opción para defender un gobierno legítimo de fuerzas sectarias. La verdad es otra. Las bombas saudíes contra la población civil –son un castigo al estilo del que Israel sometió a los ciudadanos de Gaza por votar a Hamas– empezaron en marzo, cuando la mayoría de las fuerzas políticas yemeníes habían llegado a un acuerdo para formar un gobierno inclusivo mientras se preparaban elecciones. 

El Presidente Hadi, siguiendo instrucciones de Arabia Saudí, se negó al acuerdo. Fue entonces cuando fue derrocado. Estaba tan aislado que nadie lo defendió. La prueba es que sus fuerzas militares están llenas de mercenarios. Los yemenitas estaban esperanzados tras el histórico acuerdo alcanzado entre las fuerzas del viejo Presidente Saleh y el líder de los huzíes, quienes entre ellos habían luchado en cuatro guerras desde el año 2004. Los bombardeos saudíes mataron la esperanza.

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