El agua es un elemento esencial para la vida y, por lo tanto, deberían garantizarse tres aspectos básicos: el acceso universal a una cantidad adecuada para una vida digna, el saneamiento de aguas residuales y la protección de ríos, acuíferos, lagos y humedales que proveen el agua que utilizamos. En la actualidad, ninguna de estas premisas se está cumpliendo y así lo retratan las cifras que aportan instituciones multilaterales como las Naciones Unidas
Más de 750 millones de personas no tienen acceso a una fuente segura de agua y una tercera parte de la población mundial vive en áreas con escasez de este recurso.
La perspectiva a futuro no es mejor. Si los patrones de consumo se mantienen, en 2025 dos tercios de la población vivirán en condiciones de estrés hídrico.
Cuando se habla de consumo hay que especificar que sólo el 10% de la demanda de agua se destina al abastecimiento de agua potable, el resto va dirigido a usos agrícolas, industriales y energéticos.

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