Pues sí, existe una sensación muy extendida en las filas feministas, y también en otras filas amigas, de que nos encontramos ahora ante un nuevo tipo de machismo contra las mujeres en general y las feministas en particular.
Machismo el de siempre, para qué nos vamos a engañar. Nuevo tipo, en el sentido de que la dominación masculina se va adaptando a los cambios y, queriendo aparecer como “igualitarista”, cuando, en realidad, arremete de forma brutal contra las organizaciones feministas, las feministas y sus planteamientos y luchas.
También contra las mujeres que pretenden separarse del rol asignado. Se sitúa, de forma muy general, en el imaginario, en el mundo de la representación, sobre todo verbal. En el ámbito de la violencia simbólica ocupan un papel principal. Será coartada para las agresiones concretas, para los asesinatos sexistas. (Por cierto, batimos record este mes de enero, y eso que solo se cuentan los que la ley denomina violencia de género, de maridos o ex-maridos.)
Machismo el de siempre, para qué nos vamos a engañar. Nuevo tipo, en el sentido de que la dominación masculina se va adaptando a los cambios y, queriendo aparecer como “igualitarista”, cuando, en realidad, arremete de forma brutal contra las organizaciones feministas, las feministas y sus planteamientos y luchas.
También contra las mujeres que pretenden separarse del rol asignado. Se sitúa, de forma muy general, en el imaginario, en el mundo de la representación, sobre todo verbal. En el ámbito de la violencia simbólica ocupan un papel principal. Será coartada para las agresiones concretas, para los asesinatos sexistas. (Por cierto, batimos record este mes de enero, y eso que solo se cuentan los que la ley denomina violencia de género, de maridos o ex-maridos.)

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