El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, a la derecha, vuelve a su residencia cerca de São Paulo, en medio del apoyo de sus seguidores, tras ser detenido para ser interrogado durante tres horas, por su presunta vinculación con el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil.
El interrogatorio forzoso del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva por la Policía Federal, este viernes 4 en São Paulo, apunta a una radicalización de la crisis política en Brasil, reforzando así el intento de inhabilitar a la presidenta Dilma Rousseff.
Lula fue sometido a la llamada “conducción coercitiva” e interrogado durante tres horas sobre supuesta riqueza indebida, que habría recibido de empresas constructoras acusadas de pagar sobornos a políticos y miembros del gobierno, a cambio de millonarios contratos con la compañía estatal petrolera Petrobras.
Fue una coerción innecesaria, que solo se explica por objetivos mediáticos, según Lula, porque él ya atendió voluntariamente a las convocatorias para aclarar las acusaciones de que las constructoras pagaron obras en una finca que frecuenta con su familia, propiedad de un amigo, y en un apartamento que no llegó a adquirir.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada