dilluns, 16 de maig del 2016

“Manos que no dais, qué esperáis” por Federico Mayor Zaragoza




Esta expresión, atribuida a Santa Teresa, es hoy motivo de profunda reflexión, cuando observamos la mirada de los niños refugiados y emigrantes, y la de sus padres… La brecha entre los países más avanzados y los más menesterosos se ha ampliado debido al incumplimiento de los acuerdos alcanzados sobre desarrollo integral y endógeno, originando situaciones de alto riesgo para la estabilidad internacional, con un serio deterioro de los equilibrios sociales, naturales, culturales y éticos, acumulándose la riqueza en un polo, cada vez menor, y la miseria y la marginación en el otro, cada vez mayor.

Como escribió Luis Bedés, “Los males que nos afligen, los problemas que acusamos, el hambre y la pobreza, el terrorismo y la violencia, la desigualdad y la injusticia, denotan la insuficiencia del orden establecido.

Me gusta repetir, por su inmenso calado, la frase que tanto me impactó hace ya muchos años, al leerla en una pequeña capilla cerca de Montepellier: “Las mortajas no tienen bolsillos”. No lo olviden los que hoy poseen tanta riqueza.

Federico Mayor Zaragoza

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