Profesor de Relaciones Internacionales, autor de ‘Política y Geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos’, de reciente aparición
Como parte de la campaña electoral, políticos españoles viajan a Venezuela a obrar el milagro de la caída del chavismo y el retorno de las oligarquías tradicionales, blancas, católicas y con sus fondos depositados fuera, como han venido haciendo desde el siglo XIX. Da gusto verles a ellas, ellos, con sus cutis de porcelana, vestidos de Chanel y rebosantes de salud, demandando libertad, justicia y democracia, olvidando que tuvieron el poder siempre, hasta que surgió Hugo Chávez, y que en 190 años de gobierno no hicieron nada por Venezuela, salvo expoliar el país, corromper la sociedad y convertir un país riquísimo en un remedo, que por no tener, no tenía ni carreteras. 190 años, incluyendo los de mayor abundancia petrolera (1922-1975), que despilfarraron de la manera más obscena y, en vez de modernizar e industrializar Venezuela, hicieron del país una sociedad de parásitos, que tenía que importar desde vehículos hasta zanahorias. Hoy reclama que el chavismo, en catorce años, haga lo que ellos no hicieron en 190.
De las nativas hay que apuntar los graves desaciertos del gobierno, pero también la guerra económica interna de la oligarquía, que recuerda demasiado el sabotaje contra el gobierno de Allende, en Chile, entre 1970 y 1973, o la guerra económica contra la Nicaragua sandinista. Fábricas paradas, desabastecimientos provocados y guerra al gobierno, para crear un caos que justifique o el alzamiento militar o la intervención extranjera que, tan patriotas ellos, llevan años pidiendo a gritos, sin entender que los tiempos hoy son otros.

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