Un hombre agita una bandera mexicana sobre una capillita en Xochicuautla, en el estado de México, mientras un grupo de coraceros se le acerca amenazante. La imagen es reciente y fue registrado durante la última avanzada que la empresa constructora, Autovan, filial del Grupo Higa, propiedad de Armando Honojosa Cantú, uno de los mexicanos escrachados en los Panamá Papers.
La amenaza que pendía sobre una modesta capillita blanca, construida sobre una lomada que antecede al bosque, se disipó ante la presión popular, pero que no llegó a tiempo a impedir el derrumbe de una de las casas míticas del pueblo, llamada El Castillo, en dónde se reunían las autoridades comunitarias y también, el pueblo organizado en resistencia a que la autopista que pretende construirse para unir Toluca y Naucalpan; y partir al medio a Xochicuautla. O al menos, dejarlo aislado de su bosque, lugar sagrado.

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