La inauguración oficial de los diálogos por la solución política del conflicto armado colombiano, en Oslo, Noruega, el 18 de octubre del 2012, abrió la posibilidad a preguntas de fondo sobre el conflicto, sus orígenes y sus responsables. Por ejemplo, convocar a un debate nacional serio y argumentado sobre cuál ha sido el papel que han jugado y que responsabilidad les compete a los grandes medios de comunicación durante el conflicto armado; y cuál el que cumplan a partir de ahora, en el contexto de los acuerdos, la refrendación e implementación de los mismos.
Sin duda es a partir de los espacios y escenarios de discusión y apertura que han abierto los diálogos de La Habana, que es posible formular preguntas de una dimensión impensable hasta hoy: ¿Qué responsabilidad les compete al Estado y las instituciones, a los partidos políticos tradicionales, a las corporaciones multinacionales y la iglesia en el conflicto? ¿Podrá la sociedad colombiana, con el respaldo internacional, derrotar las fuerzas contrarias a los diálogos de paz, como el Centro Democrático y la ultraderecha? ¿Qué papel le corresponde a las organizaciones políticas y movimientos sociales ante el nuevo momento que se ha abierto?
La experiencia y los estudios críticos sobre los objetivos de los grandes medios de comunicación enseñan que, la verdad sobre los orígenes, causas, beneficiarios y responsables principales del conflicto, no se obtiene con los diarios ni los programas radiales de las mañanas, mucho menos con los noticieros de las tardes o la televisión del reality y entretenimiento. La verdad sobre el diario acontecer, uno de los sustentos básicos de toda democracia, jamás ha hecho parte de sus matrices de opinión.

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