Los ejemplos sobran. Grandes medios de comunicación son grandes empresas, en su mayoría también son armas de destrucción mental, armas ideológicas, consecuentemente armas de alienación masiva. Ya para nadie es desconocido que la mayoría de los propietarios de estos medios son grandes corporaciones financieras, embutidoras y manufactureras.
También sabemos que los gobiernos con tendencia expansionista y políticos transgénicos financian a muchos de estos medios de comunicación, a periodistas, a peritos analistas que jocosamente se definen como independientes, también a ONGs a título de ambientalistas o humanistas, todo a efectos de establecer agendas políticas y pautas informativas para que se reproduzca como eco y tenga consecuencia directa sobre la opinión pública.

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