En primer lugar exploraré algunas razones para poder proponer una Renta Básica, una propuesta social que desde hace unos años ha emergido con una fuerza considerable y que podría suponer, sostengo, una mejora de la salud mental de nuestras poblaciones.
Desde la filosofía ha sido justificada desde diferentes teorías de la justicia distributiva y de la filosofía política: principalmente la libertariana, la liberal y la republicana. Hay partidarios de la Renta Básica de derechas y de izquierdas. Partidarios de reducir el estado de bienestar o de mejorarlo.
Como seguramente algunos sabéis, la popularidad de la Renta Básica se ha incrementado a lo largo de los últimos años. Aparecen artículos en los principales diarios de todo el mundo sobre esta medida. Autores reconocidos como Yanis Varoufakis, Owen Jones o Leonardo Boff e incluso fundadores de las empresas de Silicon Valley se han manifestado a favor de esta propuesta.
Actualmente hay diferentes proyectos de implantación de esta propuesta, como el caso de Finlandia, donde el 79% de la población estaría de acuerdo. También en la provincia de Ontario, la más poblada del Canadá o en ciudades holandesas como Utrech se quiere experimentar con esta propuesta para analizar diferentes comportamientos.
En Europa en abril del 2016 se realizó una encuesta a 10.000 ciudadanos de 28 países y un 64% se mostraba favorable a una Renta Básica. En Catalunya una encuesta del GESOP en el 2015 a 1.600 personas mostró que un 72% estaba de acuerdo con una Renta Básica y en el caso de cobrarla sólo un 3%, de los que disponían de un trabajo remunerado, expuso que dejaría de trabajar, hecho que desmiente la crítica recurrente que “la gente dejaría de trabajar” o “no haría nada”.

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