Conseguir materiales de construcción en una zona de guerra es algo casi imposible. En Gaza es peor, ya que los materiales son importados y debido al cerco Israelí pueden pasar meses para conseguir unos bloques de hormigón y a unos costos bastante elevados. Frente a este desafío, el dúo de ingenieras de la Universidad Islámica de Gaza, Majd Mashharawi y Rawan Abddllaht desarrolló un ladrillo ecológico hecho a partir propios escombros guerra.
La materia prima no les falta, pero el proceso de lograr la combinación ideal de materiales para garantizar la resistencia necesaria a los bloques de construcción fue de largo y necesito de mucha determinación.
Las primeras pruebas realizados no resistieron bien el peso y se necesito de varios intentos antes de llegar a la Greencake nombre con el bautizaron su creación. Durante la investigación se les ocurrio agregar a los escombros otro residuo bastante común en Gaza y que además sin tratar es altamente contaminante como son las cenizas de carbón.

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