diumenge, 5 de febrer del 2017

LOS SHUAR CONTRA EL ESTADO Y EL CAPITAL Por Inti Cartuche Vacacela



Las posibilidades técnicas y sociales actuales son tales que nos permitirían alcanzar el tan ansiado Sumak Kawsay (la vida plena de todos los seres que habitamos este planeta). Sin embargo, “la maldición de la abundancia” es que, a pesar de ello, la sociedad actual genera, consume y reproduce la riqueza social destruyendo sus dos principales fuentes: los seres humanos y la naturaleza.



Históricamente nos hemos constituido en pueblos y culturas cada uno con características particulares fruto de diversas formas de relacionar el trabajo humano con la naturaleza y de significar esa experiencia, es decir, de crear un cierto de tipo de socialidad. Pero además, como pueblos e individuos somos poseedores de una característica particular: el “Ruray – ushay”, la capacidad de hacer, construir y crear, tanto individual, pero sobre todo colectivamente. Esta, para muchos, sería la capacidad o característica que nos hace humanos y nos aleja de lo animal (aunque nunca totalmente). Por otro lado, está la naturaleza –Allpamama– como sustento material de la reproducción de los pueblos y culturas, pero también como fuente de significaciones y saberes que ha acompañado el largo proceso de producción de las diferentes sociedades humanas en la historia, y que ahora está amenazada por los efectos de la codicia y el egoísmo.

Estas dos fuentes originarias de la riqueza social son destruidas bajo el capitalismo para acumular valores. Se destruye la naturaleza y las culturas del mundo para sostener la vida opulenta de un grupo reducido de personas en el mundo

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