Se trata de un proyecto de la agencia estadounidense con unas siglas curiosas (OMG), que se corresponden a Oceans Melting Greenland. En él trabajan científicos de varias disciplinas y universidades, pero también estos particulares cetáceos, aprovechando que en su día a día se sumergen a profundidades difícilmente accesibles para el ser humano y cuya investigación con vehículos especiales resulta compleja y cara.
¿Y los narvales? Tal y como describe a Bloomberg Kristin Laidre, bióloga marina de la Universidad de Washington, "los narvales son oceanógrafos". La clave es la alimentación, dado que el deshielo trae consigo que haya más plankton y krill disponible y ésta y otras especies de cetáceos lo buscan a profundidades de hasta 1.800 metros, justo donde OMG quiere poner los ojos.
OMG tendrá una duración aproximada de cinco años, en los cuales se monitorizarán los niveles de agua y los cambios de temperaturas de la placa continental en la que se encuentra Groenlandia. El objetivo es tener unos datos más exactos de las corrientes que fluyen desde el suelo marino de la zona, cuya geografía describen como "complicada" en la presentación del proyecto y está relacionada con el nivel que el océano Atlántico puede alcanzar.

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